No hay confirmación de quién estará cargo de la transición en Venezuela. Donald Trump ha afirmado en su rueda de prensa que han hablado con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, y que está dispuesta a colaborar con EEUU, “dispuesta a hacer lo que creemos que es necesario para que Venezuela vuelva a ser grande, así de simple”, con un equipo provisional que estará liderado por Rubio y Hegseth. “Estamos designando personas. Estamos hablando con gente. Estamos designando a varias personas. Les haré saber quiénes son”, ha dicho el mandatario estadounidense.
Sorprendentes fueron sus palabras sobre María Corina Machado, la líder opositora venezolana y reciente ganadora del premio Nobel de la Paz al que aspiraba el republicano. No cree que tenga “el apoyo y el respeto” suficientes del pueblo venezolano como para capitanear una transición pacífica en Venezuela, descartando, en principio, su participación en esta nueva etapa política.
“Vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata”, ha dicho el mandatario, horas después de que diera la orden de atacar Venezuela y pusiera en marcha una operación para sacar del país a Maduro y a su mujer, Cilia Flores.
“No queremos [permitir] la toma de posesión de otros y tener la misma situación que hemos tenido durante los últimos años. Así que vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata. Y tiene que ser adecuada porque de eso se trata”, añadió el republicano, acompañado por los secretarios de Defensa y de Estado, Pete Hegseth y Marco Rubio.
Su plan pasa no solo por impedir que el Gobierno de facto de Maduro siga al frente del país sino por enviar a las grandes compañías petroleras de EEUU para subsanar la “desastrosa” situación de la industria nacional. “Vamos a llevar a nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, para que inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y empiecen a generar riqueza para el país”.
Es su estrategia para levantar a un país “muerto” y para devolverle al pueblo venezolano lo que es legítimamente suyo. “Han sufrido. Han sufrido mucho. Se les arrebató demasiado. Ya no van a sufrir más”, continuó. Advirtió, además, de la posibilidad de lanzar un segundo ataque sobre territorio venezolano, “mucho más grande, si fuera necesario”, y de desplegar soldados en la nación caribeña.


