Donald Trump lleva días insistiendo en que él tiene que dar su visto bueno a cualquier figura que asuma el liderazgo en Irán, en un momento en el que la República Islámica está descabezada por la eliminación de su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei … .
Mientras la teocracia finalizaba la elección de su próxima máxima autoridad, el presidente de EE.UU. advertía este domingo desde Florida que el elegido «tendrá que tener nuestra aprobación».
«Si no obtiene el visto bueno nuestro no va a durar mucho», aseguró en una entrevista con ABC News. «Queremos asegurarnos de que no tengamos que volver cada diez años, cuando no haya un presidente como yo que no esté dispuesto a hacerlo», defendió sobre su intervención militar en Irán.
Trump cambió su discurso sobre la posibilidad de que alguien de dentro del régimen pudiera asumir el poder y ser una figura aceptable. La semana pasada, dijo que todos los sucesores viables «están muertos». Pero ahora ha defendido que sí está dispuesto a aceptar a alguien con lazos con la teocracia iraní y que hay «mucha gente que está cualificada para ello».
Esto se parecería mucho a replicar lo ocurrido en Venezuela. Allí, la operación militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro acabó por poner el poder en manos de la que era su sucesora, Delcy Rodríguez, que coopera en interés de EE.UU. En especial, en el acceso y gestión de los ingentes recursos petroleros del país suramericano. Aunque en el comienzo de la guerra llamó al pueblo iraní a salir a las calles cuando acaben los bombardeos, a aprovechar una oportunidad única para tomar el poder y acabar con la dictadura de los ayatolás, desde entonces ha abandonado ese discurso. Y ha asegurado que el modelo venezolano sería «perfecto» para Irán.
Las declaraciones de Trump sobre su papel en la determinación de cómo será el próximo Gobierno de Irán es una nueva demostración de su interés en controlar ese proceso. El presidente de EE.UU. y su Administración consideran que es algo necesario para eliminar las amenazas que han justificado la guerra: la intención de Irán de obtener armas nucleares o su desarrollo de misiles de largo alcance.
Derrocamiento improbable
Más allá de la oposición feroz de las figuras más representativas de la República Islámica a la intervención de Trump en la elección de su próximo líder, la propia inteligencia de EE.UU. ha determinado que el derrocamiento del régimen de los ayatolás es «improbable» incluso con una guerra a gran escala como esta.
Esa fue la conclusión de un informe clasificado del Consejo Nacional de Inteligencia (NIC, en sus siglas en inglés), al que ha tenido acceso ‘The Washington Post’, y que da pocas posibilidades al escenario en el que una acción militar como la emprendida de manera conjunta por EE.UU. e Israel acabe con una quiebra del régimen y la toma de control del país por parte de la oposición iraní, que era la opción que Trump pareció abrazar nada más anunciar la campaña militar en la mañana del sábado 28 de febrero.
Llamada a Starmer para limar asperezas
Trump mantuvo este domingo una conversación con el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, que buscaba reparar la relación con el presidente de EE.UU. Trump ha criticado con fuerza a Starmer por su oposición al uso de base militares británicas en la guerra. Ha expresado su «decepción», se ha mofado de que el primer ministro «no es precisamente Winston Churchill» y ha criticado los planes recientes de Reino Unido de aportar activos militares a la región: «No necesitamos a la gente que se suma a guerras que ya hemos ganado». El Gobierno británico aseguró que ambos líderes discutieron sobre cooperación militar entre Reino Unido y EE.UU. a través del uso de las bases «en apoyo a la defensa colectiva de nuestros socios en la región».
Las conclusiones del NIC, un organismo que reúne a analistas provenientes de las dieciocho agencias de inteligencia del Gobierno de EE.UU., apunta a que la respuesta más probable en Irán a la eliminación de sus líderes -como ha ocurrido- es el seguimiento de protocolos internos diseñados para preservar la continuidad del entramado de clérigos y militares en el poder.


