
El presidente Donald Trump realizará un viaje oficial a China del 31 de marzo al 2 de abril, según informó un funcionario de la Casa Blanca, lo que representará su primera visita oficial al país asiático en su segundo mandato y marcará el sexto encuentro en persona con el presidente chino, Xi Jinping.
Trump destacó a principios de febrero que la relación con la segunda economía más grande del mundo era “extremadamente buena”, tras una conversación telefónica con Xi Jinping. Durante esta visita, se espera que ambos líderes aborden asuntos comerciales, incluyendo la anulación parcial de aranceles por parte de la Corte Suprema, que obliga a la administración a buscar otros mecanismos legales para fijar tasas a las importaciones.
El comercio bilateral ha sido un tema delicado desde 2025, cuando ambos países impusieron aranceles recíprocos. Sin embargo, un acuerdo firmado en octubre de ese año redujo las restricciones a las exportaciones, disminuyó algunos aranceles y alivió las preocupaciones en los mercados internacionales. Trump y Xi Jinping discutirán también la cooperación tecnológica y la estabilidad económica en el contexto global, aspectos centrales para ambas potencias.
La situación de Taiwán
Otro tema clave que se anticipa en la agenda es Taiwán, cuya defensa mantiene Estados Unidos mediante ventas de armamento. China considera a Taiwán parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación. Esta semana, Trump señaló que decidirá “pronto” sobre posibles nuevos envíos de armas a la isla, tras advertencias de Xi Jinping sobre las consecuencias de dicha acción.
Además de los asuntos comerciales y de seguridad, la visita podría incluir discusiones sobre cuestiones diplomáticas y políticas internacionales, como el nombramiento de un enviado estadounidense para el Tíbet y la eventual inclusión de China en tratados de control de armas nucleares.
El viaje de Trump a China se produce en medio de alta expectativa internacional, donde las decisiones tomadas durante este encuentro podrían tener impacto directo en las relaciones bilaterales, la economía global y la estabilidad en la región Asia-Pacífico. Está previsto que, tras este viaje, Xi Jinping realice una visita a la Casa Blanca a finales de 2026 para continuar las conversaciones bilaterales.
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