El presidente Estados Unidos anunció este viernes que estudia una «toma amistosa de Cuba», según ha afirmado Donald Trump al confirmar contactos en curso entre su Administración y la dictadura cubana en México y, recientemente, en San Cristóbal, en el Caribe, en un … momento de máxima tensión bilateral.
«Quizá tengamos una toma amistosa de Cuba. Ahora mismo es, por decirlo suavemente, una nación fallida. No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida», ha declarado antes de abandonar la Casa Blanca. Ha añadido que el Gobierno cubano «está hablando» con Estados Unidos y que atraviesa «una situación muy grave». «Quieren nuestra ayuda», ha insistido, y ha subrayado, además, que el secretario de Estado, Marco Rubio, «se está ocupando de ello al más alto nivel».
Las palabras llegan apenas días después de un incidente armado en aguas cercanas a la isla que ha elevado la tensión. El miércoles, fuerzas cubanas abrieron fuego contra una lancha rápida registrada en Florida que, según la isla caribeña, intentaba infiltrarse en el país. Cuatro personas murieron, entre ellas, un ciudadano estadounidense, y seis resultaron heridas. Washington y La Habana han anunciado investigaciones paralelas.
Al menos dos de los ocupantes eran ciudadanos de Estados Unidos, según un funcionario de Washington. Uno murió y otro resultó herido y recibe atención médica en Cuba. Otros pasajeros, presuntamente, habían residido legalmente en EE.UU. El propietario de la embarcación alegó que había sido robada por un empleado.
El Gobierno de La Habana sostuvo que a bordo viajaban diez hombres armados, todos cubanos residentes en Estados Unidos, y que planeaban una «infiltración terrorista». Las autoridades aseguraron haber recuperado fusiles de asalto, pistolas, cócteles molotov, chalecos antibalas y miras telescópicas. El Ministerio del Interior indicó que la lancha fue interceptada a una milla náutica de Cayo Falcones, en la costa norte.
Uno de los identificados fue Amijail Sánchez González, quien se presentaba como líder de un grupo llamado Auto Defensa del Pueblo. En vídeos publicados en redes sociales había afirmado estar «listo para morir» por liberar a su país del régimen comunista. Un allegado, entrevistado por NPR, rechazó que se tratara de terroristas y sostuvo que eran «hombres que quieren que Cuba sea libre».
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington realizará su propia investigación. Señaló que, según la versión transmitida por La Habana, las tropas cubanas dispararon después de que personas en la lancha abrieran fuego. «Es altamente inusual ver tiroteos en mar abierto como ese», dijo. Recordó que no se producía un episodio similar desde hacía décadas, en alusión implícita al derribo en 1996 de avionetas de la organización Hermanos al Rescate.
Cerco energético de Estados Unidos
El incidente ocurre en paralelo a un endurecimiento del cerco energético estadounidense sobre la isla. La Administración ha reforzado las restricciones al suministro de petróleo y ha advertido de posibles sanciones a terceros países o empresas que faciliten crudo a Cuba. La escasez de combustible ha provocado apagones prolongados, racionamiento y reducción del transporte público en varias provincias.
En este contexto, la referencia de Trump a una «toma amistosa» se produce mientras la Casa Blanca combina presión económica y contactos diplomáticos discretos. México ha reconocido conversaciones con representantes estadounidenses sobre la situación cubana. Trump ha confirmado que «están hablando» con ellos, aunque no ha detallado el contenido ni el alcance de esos intercambios.
El presidente no ha explicado si su planteamiento implica un cambio de régimen, un acuerdo político o un esquema de asistencia condicionado. Se ha limitado a afirmar que Estados Unidos «podría perfectamente hacer algo al respecto» y que la isla está «en grandes problemas».


