Santo Domingo.- La democracia, concebida en la antigua Grecia como ‘gobierno del pueblo’ (demos) y ‘poder’ (kratos), surgió en Atenas bajo un modelo de deliberación directa que excluía a mujeres, esclavos y extranjeros. Su definición moderna fue consolidada en 1863 por Abraham Lincoln como ‘gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’, destacando la rendición de cuentas ante la ciudadanía.
La Revolución Francesa estableció los principios contemporáneos de democracia, basados en derechos individuales, representación y el lema ‘libertad, igualdad y fraternidad’. En el siglo XX, emergió la democracia participativa, incorporando mecanismos como presupuestos participativos, consejos vecinales y referendos locales. Portugal integró estos principios en su Constitución de 1976.
En la era digital, la tecnología ha reconfigurado las dinámicas democráticas. Plataformas digitales, regidas por algoritmos, han modificado el debate público al priorizar la segmentación de audiencias y la polarización. La persuasión basada en argumentos ha sido desplazada por estrategias de activación emocional. Los gobernantes enfocan sus estrategias en la movilización de bases electorales en lugar de la construcción de consensos amplios. Instituciones arbitrales, tanto nacionales como internacionales, han visto reducida su capacidad de influencia, y los estándares multilaterales han perdido relevancia.
El debate actual se centra en las condiciones culturales, tecnológicas e institucionales necesarias para preservar la funcionalidad democrática en un contexto de fragmentación algorítmica.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


