
Tras meses de silencio y rumores constantes en el paddock, Christian Horner ha vuelto a hablar. Y lo ha hecho dejando un mensaje claro: su historia en la Fórmula 1 no está cerrada.
El exjefe de Red Bull, despedido en pleno verano de 2025 tras más de dos décadas al frente del equipo, reconoce que siente que su salida no fue como esperaba y que aún tiene “negocios pendientes” en el Mundial. Eso sí, Horner no tiene ninguna prisa… ni piensa volver “por cualquier cosa”.
“Siento que tengo asuntos pendientes en la Fórmula 1. No terminó como me hubiera gustado, pero no voy a volver para cualquier proyecto. Solo volvería para algo que pueda ganar“, aseguró el británico durante su reaparición pública en el European Motor Show de Dublín, donde rompió un silencio que se había prolongado desde su salida de Milton Keynes tras el GP de Gran Bretaña.
A sus 52 años, Horner insiste en que no necesita regresar al paddock, pero admite que lo echa de menos. “Echo de menos el deporte, a la gente y al equipo que construí. Fueron 21 años increíbles, con campeonatos, victorias y personas extraordinarias“, explicó, dejando claro que, si vuelve, será en un rol de peso: “Querría ser un socio, no simplemente un empleado”.
Un nombre que nunca se fue del paddock
Aunque Horner apenas había hablado desde su despido —producido un año y medio después del estallido del caso interno por una acusación de conducta inapropiada, del que fue exonerado en dos ocasiones—, su nombre no ha dejado de circular por la F1. Desde posibles vínculos con Alpine, hasta rumores más ambiciosos que lo situaban en Aston Martin o incluso en Ferrari, el británico ha sido una sombra constante en el mercado de despachos.
El propio Horner reconoce que le ha sorprendido el ruido generado a su alrededor: “Según los medios, he estado en todos los equipos de la parrilla: desde el fondo hasta la cabeza. Es halagador, pero la realidad es que hasta primavera no puedo hacer nada“, explicó, rebajando expectativas y dejando claro que no hay decisiones inminentes.
La rivalidad que dio espectáculo
Horner también aprovechó para quitar hierro a su histórica rivalidad con Toto Wolff, uno de los grandes antagonistas de la era moderna de la F1. “Tengo un enorme respeto por él. Es brillante, ha tenido un éxito tremendo. Somos diferentes, pero el deporte necesita rivalidades“, apuntó.
“La F1 sería aburrida si todo el mundo fuera demasiado amable. Las rivalidades crean interés real“, remató, en una reflexión que suena casi a declaración de intenciones.
Porque Christian Horner, aunque lleve meses fuera del paddock, sigue pensando —y hablando— como alguien que no da su etapa en la Fórmula 1 por terminada. Y ahora ya no lo esconde.
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