El fenómeno de El Niño se prepara para un posible regreso. Pronosticadores indican que este patrón climático, considerado uno de los más poderosos del planeta, podría retornar más adelante este año con la fuerza suficiente para remodelar el clima en todo el estado de California.
Este El Niño en desarrollo podría alterar la temporada de huracanes de 2026, que comienza el 1 de junio, modificando el número e intensidad de las tormentas, según el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Los pronósticos indican una probabilidad de 1 entre 3 de que se desarrolle un super El Niño entre octubre y diciembre.
De materializarse, el fenómeno podría desatar intensas olas de calor, provocar sequías severas y causar inundaciones en diversas regiones del mundo. “El Niño viene”, advirtió en redes sociales el científico climático Zeke Hausfather tras conocerse las nuevas proyecciones.
Si el patrón se fortalece, California podría experimentar la montaña rusa climática característica de El Niño: tormentas invernales intensas, mayores riesgos de inundación y temperaturas inusualmente cálidas en gran parte del estado.

Algunos investigadores señalan que el sistema en desarrollo podría alcanzar una potencia considerable. El científico climático Daniel Swain explicó que modelos recientes apuntan cada vez más a un evento “significativo, si no fuerte”.
El Niño ocurre cuando las aguas del Océano Pacífico oriental se calientan inusualmente, desplazando las corrientes en chorro y alterando los patrones climáticos globales. Este ciclo, conocido por los científicos como ENSO, oscila entre las fases cálidas de El Niño y los períodos más fríos de La Niña.
La actual fase de La Niña, que ha influido en el clima reciente, se está debilitando, preparando el escenario para un cambio significativo. Para California, esta transición tiene especial relevancia.
Históricamente, los inviernos con El Niño fuerte han generado lluvias más intensas en el sur de Estados Unidos y partes de la Costa Oeste, a veces produciendo tormentas capaces de desencadenar inundaciones y deslizamientos de tierra tras períodos secos prolongados.
Los efectos podrían extenderse mucho más allá del estado. Los años con El Niño suelen estar entre los más calurosos a nivel global, y también pueden influir en las temporadas de huracanes, generalmente suprimiendo la actividad en el Atlántico mientras la intensifican en el Pacífico.
Por ahora, los científicos enfatizan que la intensidad final del evento sigue siendo incierta. Sin embargo, con la acumulación de aguas cálidas bajo la superficie del Pacífico, aumentan las probabilidades de que este peso pesado del clima mundial pronto regrese al ring.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


