Suecia estuvo a punto de eliminar los billetes como sistema de pago. Ahora pide a sus ciudadanos guardar efectivo por si acaso – FGJ MULTIMEDIOS

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Rubén Andrés
Rubén Andrés
Pocos países del mundo han dado la espalda al efectivo con tanta convicción como en su día lo hizo Suecia. Durante años fue el gran laboratorio global del dinero digital y un lugar donde, pagar en metálico, era casi un gesto raro. En el país nórdico, es habitual encontrar comercios en los que se leen carteles de “solo tarjeta” sin que nadie proteste.
Su sistema financiero parecía haber resuelto de una vez por todas el futuro de los pagos. Ahora, ese mismo país acaba de dar un giro que nadie esperaba: recomendar a sus ciudadanos guardar una cierta cantidad de efectivo por si todo su sistema de pagos digitales colapsa.
De inventar los billetes a casi eliminarlos. Suecia tiene una historia singular con el dinero en papel. En 1661 fue el primer país de Europa en introducir billetes, y también fue donde nació el Riksbank, el banco central más antiguo del mundo. Esa vocación pionera la llevó, siglos después, a encabezar la carrera hacia una economía completamente sin efectivo.
Los números lo reflejaban con claridad: si en 2010 el 39% de los suecos decía haber pagado su última compra en metálico, en 2020 ese porcentaje había caído hasta el 9%. Según el propio Riksbank, actualmente solo una de cada diez compras en comercios suecos se hace con dinero físico. Anders Ohlsson, directivo del Deutsche Bank Corporate Bank, lo resumía así: “No creo que ahora mismo la gente en Suecia sepa cómo son las diferentes monedas”.
Un banco central que pide guardar billetes en casa. El Riksbank publicó unas recomendaciones que resultaron sorprendentes viniendo de uno de los sistemas financieros más digitalizados del planeta. El banco central sueco pidió a todos los hogares del país que guardaran en casa al menos 1.000 coronas suecas en efectivo por cada adulto (algo más de 90 euros al cambio), como reserva de efectivo ante posibles emergencias.
“Esta cantidad debe considerarse como referencia y está destinada a cubrir una semana de compras esenciales. Los hogares pueden necesitar más o menos efectivo disponible, dependiendo del número de personas en el hogar o de sus necesidades específicas. Siempre que sea posible, se recomienda a los hogares mantener efectivo en varias denominaciones”, señala la entidad bancaria sueca en su comunicado.
Demasiado digital para ser invulnerable. El motivo de fondo para hacer este peculiar llamamiento no es nostálgico sino estratégico. Una economía que depende casi por completo de los pagos digitales es también una economía expuesta a cortes de luz, ciberataques o tensiones geopolíticas. Las redes Visa y Mastercard, sobre las que se apoya buena parte del sistema de pagos sueco, son de origen estadounidense, lo que añade una capa extra de vulnerabilidad en un contexto internacional cada vez más incierto.
El propio Riksbank lo expresa sin rodeos en su comunicado: “El acceso a diferentes métodos de pago mejora la capacidad de las personas para realizar pagos en caso de interrupciones temporales, crisis y, en el peor de los casos, guerra”. No es una amenaza infundada. Varios países europeos han revisado en los últimos meses la resiliencia de sus infraestructuras críticas ante el deterioro de la seguridad y el incremento de la incertidumbre en el continente.
Diversificar para no depender de un solo sistema. Más allá del efectivo, la advertencia del Riksbank a la ciudadanía apuesta por una estrategia de pagos más diversificada. Recomienda tener acceso a al menos dos tarjetas de redes distintas (una Visa y una Mastercard, por ejemplo) para que, si los sistemas de una de ellas falla, se puedan efectuar los pagos con la otra. También aconseja disponer de acceso a servicios de pago móvil como Swish, la popular aplicación sueca que opera sobre una infraestructura diferente a la de las tarjetas bancarias tradicionales.
Para quienes usen Apple Pay o Google Pay, el banco central sueco recuerda que conviene tener siempre la tarjeta física a mano y conocer el PIN, ya que el chip físico permite realizar pagos incluso sin conexión a internet. Todos estos consejos se desarrollarán con más detalle en el Informe de Pagos 2026 del Riksbank, previsto para el 12 de marzo. Suecia, que durante años marcó el camino hacia el dinero sin papel, se convierte ahora en un recordatorio de que ningún sistema es infalible.
En Xataka | Si queremos saber cómo será el fin del dinero en efectivo, solo tenemos que mirar a un país que lo está viviendo: China
Imagen | Unsplash (Tobias Flyckt, Emil Kalibradov)
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