La última parada de la campaña electoral de Péter Magyar, la noche del martes, tuvo lugar en Vác. Era el cuarto evento del día y apenas le quedaba voz al opositor húngaro, al que todas las encuestas dan como ganador, incluso por dos tercios de … los votos, en las elecciones generales del próximo domingo. Pero no le hizo falta hablar mucho. El público estalló en emocionados aplausos y olas cuando apareció junto a él sobre el escenario Dániel Hrabóczki, de 19 años, cuyo alias digital es ‘Gundalf’.
Hasta hace unas semanas, era un estudiante anónimo. Su nombre apareció por primera vez en un reportaje de investigación sobre una ‘házkutatás’ –registro domiciliario– contra informáticos que ayudan a Tisza, el partido de Magyar. Los medios oficiales filtraron parte de su interrogatorio y lo presentaron como un agente ucraniano, tras lo cual decidió desvelar su identidad y probar, a cara descubierta, la falsedad de la narrativa policial. Anoche, con abrigo bufanda y gafas, el chaval que todavía vive con sus padres anunció que «en sólo cinco días, la era de los comisarios políticos ha terminado» e hizo agitar los cientos de carteles con su rostro, bajo el que se podía leer la palabra ‘héroe’.
Hrabóczki ha puesto rostro a una generación de húngaros que no cae presa de los miedos que infunde Viktor Orbán y que desea, por encima de cualquier beneficio socioeconómico, un país libre y equiparable a cualquier otro de la UE. Es la generación que parece estar a punto de entregar el poder a Magyar, quien se deshizo en halagos al joven durante el mitin. «No se rindió, no se inclinó, no traicionó a su comunidad, no traicionó a su país, pensó en un reto y, como antiguo estudiante ‘piarista’ en Vác, reprimió esta vil propaganda y servicio secreto de Rogán, mentiroso, políticamente motivado, e incluso los pisoteó un poco con su sonrisa», dijo. Se refería al Piarista Gimnázium de Vác, una prestigiosa escuela secundaria católica de muy alto nivel académico nada sospechosa de formar contra los intereses y la tradición de Hungría. Si el electorado de entre 18 y 34 años votase en bloque, supondría más de un 10% en resultado final, según los expertos, y eso es lo que hace tan importante su atracción para los candidatos.
«Hay un factor de identificación muy básico: Orbán tiene 62 años y Magyar 45, con un estilo mucho más dinámico con el que los jóvenes se identifican más fácilmente porque representa mejor lo que quieren llegar a ser», señala Andrea Szabó, investigadora del Centro de Ciencias Sociales de la Universidad de Budapest.
Sobre la base de los datos de un estudio realizado por 21 centros de investigación a principios de marzo, explica que, entre los menores de 30 años, el apoyo a Fidesz es solo del 14%, frente al 65% de Tisza. Otras encuestas reducen el porcentaje de apoyo en esta franja de edad hasta el 8%. Son los húngaros que tenían menos de 14 años en 2010, cuando Orbán llegó al poder, por lo que la socialización política ha tenido lugar bajo sus gobiernos y ha terminado en una posición mayoritaria de resistencia. Los mayores de 65 años, en cambio, apoyan a Fidesz en una proporción del 50%, frente al 19% de los votantes de Tisza. La situación es más equilibrada entre los de 50 a 65 años, donde un 32% apoya a Fidesz y un 33% a Tisza.
«Somos jóvenes que han crecido con Internet, con redes sociales, que en la medida de nuestras posibilidades hemos salido a estudiar fuera con el programa Erasmus y que queremos otro futuro diferente que el que ofrece Orbán», explica el propio Hrabóczki, que reconoce que «no por ello dejamos de ser católicos o conservadores, no somos antisistema, sino que queremos un país del siglo XXI, en el que no se persiga a las personas por lo que piensan y no se utilicen los instrumentos de poder del Estado para aplastar a la oposición».
El húngaro Dániel ‘Gundalf’ Hrabóczki, acusado por el régimen de ser un agente ucraniano.
(Redes sociales)
Orbán es consciente de su problema electoral con el bloque más joven del electorado, pero su forma de intentar arreglarlo está siendo contraproducente. Primero se dirigió a los padres y abuelos simpatizantes de Fidesz, pidiéndoles que hablaran con sus hijos e intentasen convencerles. Magyar respondió llamando a los jóvenes a iniciar conversaciones con sus padres y abuelos y explicarles por qué Tisza es la elección correcta.
Posteriormente, Orbán ha eliminado el impuesto sobre la renta para menores de 25 años y ha lanzado un sistema de préstamos hipotecarios subvencionados al 3% para ayudar a los primeros compradores de vivienda. «Incluso a la sombra de la guerra, Hungría ha hecho todo por los jóvenes húngaros para que puedan tener una vida exitosa e independiente», proclamaba en un reciente acto de campaña en Szentes. Pero Fidesz, que originalmente nació como un movimiento juvenil de oposición durante la Guerra Fría, parece haber perdido por completo la conexión con una generación que considera su liderazgo, según gritan en las manifestaciones, como la «rebelión equivocada».


