Solo 13 países cumplen con las normas de aire de la OMS: un análisis preocupante

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La contaminación del aire sigue siendo una de las mayores amenazas ambientales y de salud pública a nivel global. Un reciente informe internacional revela una realidad alarmante: apenas 13 países en todo el mundo lograron cumplir en 2025 con las directrices establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre calidad del aire, específicamente en lo relacionado con las partículas finas PM2.5, consideradas altamente peligrosas para el organismo humano.

El estudio, elaborado por la empresa suiza IQAir, analizó datos provenientes de más de 40,000 estaciones de monitoreo en 9,446 ciudades distribuidas en 143 países y territorios. Sus conclusiones reflejan una brecha significativa entre las recomendaciones sanitarias y la realidad ambiental que enfrentan millones de personas, incluyendo en Estados Unidos y su ciudad más emblemática, Nueva York.

La OMS establece como límite seguro un máximo anual de 5 microgramos por metro cúbico de partículas PM2.5. Sin embargo, solo el 14% de las ciudades evaluadas logró mantenerse dentro de ese umbral en 2025, lo que representa un retroceso respecto al año anterior.

Entre los pocos territorios que cumplieron con esta directriz destacan Polinesia Francesa, Puerto Rico, Islas Vírgenes, Barbados, Islandia, Australia y Estonia, entre otros. Este grupo evidencia que alcanzar niveles saludables de calidad del aire es posible, aunque todavía excepcional.

En contraste, 130 de los 143 países analizados superaron el límite recomendado, lo que pone de manifiesto la magnitud del problema. En particular, naciones como Pakistán, Bangladesh y Tayikistán encabezan la lista de los países con mayor contaminación atmosférica, con concentraciones de PM2.5 que multiplican por más de diez el estándar sugerido.

Ciudades más contaminadas: un problema urbano creciente

El informe también pone el foco en las ciudades, donde se concentra gran parte de la población mundial. Las 25 urbes más contaminadas se encuentran principalmente en India, Pakistán y China. La ciudad de Loni, en India, lidera el ranking con niveles extremadamente altos de partículas finas, seguida por Jotán (China) y Delhi (India).

Estas cifras reflejan cómo la urbanización acelerada, el uso intensivo de combustibles fósiles y la falta de regulación efectiva agravan la crisis ambiental en zonas densamente pobladas.

Por el contrario, algunas ciudades han logrado mantener niveles de contaminación muy bajos. Es el caso de Nieuwoudtville, en Sudáfrica, considerada la más limpia del mundo en 2025. Este tipo de ejemplos demuestra que políticas ambientales efectivas, combinadas con condiciones geográficas favorables, pueden marcar una diferencia significativa.

EE.UU. y Nueva York: desafíos persistentes

En EE.UU., la calidad del aire presenta contrastes importantes según la región. Aunque el país cuenta con regulaciones ambientales más estrictas que muchas otras naciones, factores como los incendios forestales, cada vez más intensos debido al cambio climático, han impactado negativamente la calidad del aire en diversas zonas.

La media anual de PM2.5 aumentó a 7,3 µg/m³, superando claramente las recomendaciones internacionales. Este deterioro estuvo fuertemente influenciado por el humo de incendios forestales tanto en Canadá como en territorio estadounidense, que elevó los niveles de contaminación en regiones como los Grandes Lagos durante el verano y el noroeste del Pacífico en otoño.

Uno de los casos más críticos se registró en El Paso, que se posicionó como la gran ciudad más contaminada del país. Allí, históricas tormentas de polvo provocaron un aumento del 46% en los niveles de PM2.5, alcanzando los 11,4 µg/m³. Este fenómeno se explica por el mayor número de tormentas de arena previas al verano desde la década de 1930, lo que refleja cómo los eventos climáticos extremos también influyen en la calidad del aire.

Otro foco importante de contaminación se ubicó en la región sureste de Los Ángeles, particularmente en zonas como Cudahy, Los Ángeles Este y Huntington Park, donde los incendios en áreas de interfaz urbano-forestal intensificaron la presencia de partículas contaminantes.

En contraste, Seattle se mantuvo como la gran ciudad más limpia del país por segundo año consecutivo, con una media anual de 4,5 µg/m³, cercana a los niveles recomendados por la OMS.

La ciudad de Nueva York, ubicada en la costa este del país, es un ejemplo claro de estos desafíos. A pesar de contar con monitoreo constante y políticas públicas para reducir emisiones, episodios de humo provenientes de incendios en Canadá han afectado la calidad del aire en la región en los últimos años.

Además, el tráfico vehicular, la actividad industrial y la densidad poblacional continúan siendo factores que contribuyen a la presencia de partículas contaminantes. Para los habitantes de Nueva York, esto implica riesgos latentes para la salud, especialmente en comunidades vulnerables.

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Los incendios forestales de Canadá de los últimos años han causado estragos en la calidad de aire de NY. (Foto: Seth Wenig/AP)

Tendencias regionales y factores climáticos

El informe destaca que las tendencias en calidad del aire varían considerablemente según la región. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, se observaron mejoras generales, con más ciudades registrando disminuciones en los niveles de PM2.5 que aumentos.

En Europa, la situación es mixta: mientras algunos países lograron reducir la contaminación, otros experimentaron incrementos significativos. Factores como la quema de leña en invierno, el polvo del Sahara y los incendios forestales influyeron en estas variaciones.

Oceanía se mantiene como una de las regiones con aire más limpio, con el 61% de sus ciudades cumpliendo las recomendaciones de la OMS. Sin embargo, incluso allí se registraron picos de contaminación debido a fenómenos climáticos extremos.

Uno de los elementos más preocupantes es el impacto creciente de los incendios forestales. En 2025, las emisiones de biomasa alcanzaron niveles récord, especialmente en Europa y Canadá, contribuyendo significativamente al deterioro de la calidad del aire a nivel global.

Impacto en la salud pública

Las partículas PM2.5 son lo suficientemente pequeñas como para penetrar profundamente en los pulmones e incluso ingresar al torrente sanguíneo. Su exposición prolongada está asociada con enfermedades respiratorias, cardiovasculares e incluso con un mayor riesgo de muerte prematura.

Expertos advierten que la contaminación del aire no solo afecta la salud individual, sino que también genera costos económicos elevados para los sistemas de salud y reduce la calidad de vida en las ciudades.

Frank Hammes, director ejecutivo de IQAir Global, subraya que la calidad del aire debe considerarse un recurso frágil que requiere gestión activa. Según el especialista, ampliar el acceso a datos en tiempo real es clave para que las comunidades puedan tomar decisiones informadas.

Por su parte, Aidan Farrow, científico sénior de Greenpeace Internacional, señala que el informe evidencia “2 realidades contrapuestas”: una crisis ambiental persistente y, al mismo tiempo, un crecimiento en la disponibilidad de datos y esfuerzos científicos para enfrentarla.

Aunque las cifras son preocupantes, el informe también deja un mensaje claro: mejorar la calidad del aire es posible. Las ciudades y países que han logrado cumplir con las directrices de la OMS demuestran que políticas públicas efectivas, inversiones en energías limpias y sistemas de monitoreo adecuados pueden generar cambios reales.

La calidad del aire no reconoce fronteras. Por ello, la cooperación internacional será clave para enfrentar un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. Mientras tanto, el informe de IQAir funciona como un llamado de atención urgente: respirar aire limpio sigue siendo un privilegio, no una garantía.

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