La derecha tradicional de Los Republicanos (LR) busca acabar con un cuarto de siglo de hegemonía socialista en París. Pese a su evidente declive en la política nacional en Francia, el Partido Socialista (PS) conserva una cuota de poder considerable a nivel local. Lleva … las riendas de cinco de las diez localidades más pobladas en el país: París, Marsella, Lille, Nantes y Montpellier. Desde la victoria en 2001 del progresista Bertrand Delanoë, esta formación ha estado al frente del ayuntamiento de la capital de manera ininterrumpida. Pero este dominio puede cambiar con las elecciones municipales de este domingo (primera vuelta) y del 22 de marzo (segunda).
Tras haber gobernado en París durante los doce últimos años, la socialista Anne Hidalgo, que nació en San Fernando (Cádiz) y es cercana a Pedro Sánchez, se jubila de la política municipal. Su sucesión ha desembocado en un ajustado duelo entre la conservadora Rachida Dati, quien ejerció como ministra de Cultura entre 2024 y finales de febrero, y Emmanuel Grégoire, exnúmero dos de Hidalgo y al frente de una coalición entre el PS, Los Ecologistas y el Partido Comunista. La disputa de la capital acapara los focos mediáticos de cara a estos comicios locales, en que se eligen los alcaldes de los 35.000 municipios del país.
Cuando falta poco más de un año para las próximas presidenciales, estas municipales miden la temperatura política en Francia. Pero son un termómetro asimétrico, puesto que la realidad local en muchas ciudades no se rige por las dinámicas nacionales.
París es un ejemplo paradigmático. Esta disputa por el Hôtel de Ville parece una repetición de los duelos de antaño entre la derecha posgaullista y los socialistas, las dos formaciones que constituyeron el bipartidismo galo, actualmente en declive. Según los últimos sondeos, que deben cogerse con pinzas, Gregoire será el más votado en la primera vuelta con el 31% de los votos y quedará por delante de Dati (26%), la insumisa Sophia Chikirou (13%), la ultraderechista Sarah Knafo (12%) y el centrista Pierre-Yves Bournazel (12%).
Las alianzas, un factor clave

«Me comprometo por el derecho a vivir en París», prometió Grégoire el jueves por la noche durante su mitin principal en el Circo de Invierno. Ante unos 1.500 simpatizantes, el aspirante socialista, de 48 años, dijo querer que «los peatones sean prioritarios en el espacio público. La revolución de las bicicletas resulta indispensable». Durante los 12 años que Hidalgo ha estado al frente del Ayuntamiento parisino, la ciudad ha experimentado una transformación verde más que considerable. La construcción de carriles bici y la supresión de vías para los coches ha cambiado el aspecto de varias zonas emblemáticas, desde los muelles del Sena hasta la plaza de la Nación, pasando por la calle Rivoli.
«Voy en bici desde que era pequeño y nunca había sido tan agradable como ahora», destaca Nino Alcock Boselli, de 23 años, un estudiante en Comunicación presente en el mitin del jueves de los socialistas. Aunque el balance de Hidalgo cuenta con sus defensores, también hay detractores acérrimos. Una parte de los parisinos encuentra la ciudad demasiado sucia y se queja de que en los últimos años haya estado constantemente en obras, sobre todo a causa de los Juegos Olímpicos de 2024.
«Los peatones sean prioritarios en el espacio público. La revolución de las bicicletas resulta indispensable»
Emmanuel Grégoire
Candidato de la coalición del Partido Socialista, Los Verdes y Partido Comunista
Dati, de 60 años y bastante más conocida que su rival —pero también criticada por sus varios casos de corrupción—, busca capitalizar este descontento. «Pido la unión de todos los parisinos que quieren acabar con esta izquierda radical que destruye nuestra ciudad y nuestros valores», afirmó el jueves por la noche durante su único mitin. A diferencia de las elecciones presidenciales y legislativas, en las municipales se clasifican para la segunda vuelta todos aquellos candidatos que superen el 10% de los votos. Por consiguiente, las hipotéticas alianzas entre este domingo y el día 22 pueden resultar claves en los comicios capitalinos.
«Pido la unión de todos los parisinos que quieren acabar con esta izquierda radical que destruye nuestra ciudad y nuestros valores»
Rachida Dati
Candidata de Los Republicanos
Aparte de París, las miradas también están puestas en Marsella. La segunda localidad de Francia, lastrada por el narcotráfico y las desigualdades sociales, es la única gran metrópolis donde el partido de Marine Le Pen aspira a hacerse con la alcaldía. Los sondeos, que deben cogerse con pinzas, prevén un ajustado duelo entre el alcalde marsellés, el socialista Benoît Payan (36% de intención de voto), y el ultraderechista Franck Allisio (34%).
Debido a su poca implantación municipal —la meridional Perpiñán es la única ciudad con más de 100.000 habitantes donde gobierna—, el lepenismo tiene poco que perder en estos comicios y venderá como una gran victoria las nuevas alcaldías que conquistará. Su peso local, sin embargo, continuará siendo muy inferior al de la derecha tradicional, especialmente implantada en las localidades medianas y pequeñas. La Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos) se encuentra en una situación parecida a la de la extrema derecha y busca ganar sus primeros ayuntamientos en grandes ciudades. El partido de Jean-Luc Mélenchon cuenta opciones serias en Saint-Denis o Roubaix, en la periferia de Lille.
Los Verdes fueron la sensación de las municipales de 2020, pero ahora ya no tienen el viento en popa. Afrontan estos comicios con una posición a la defensiva, esperando conservar Lyon, Burdeos y Estrasburgo. Más secundario resulta el rol de los partidos afines al presidente, Emmanuel Macron. La principal preocupación de la coalición presidencial es lo que sucederá en Le Havre. El exprimer ministro Édouard Philippe —el aspirante de centroderecha con mejor intención de voto de cara a 2027— no solo se juega seguir siendo el alcalde de esa localidad normanda, sino que también condicionó su candidatura para las presidenciales a lo que suceda el 22 de marzo. Estos comicios locales influirán en el futuro nacional de Francia.

