El dolor menstrual afecta a muchas mujeres y puede parecer una
parte inevitable de la vida. Sin embargo, aquello que se asume como
“normal” podría ser un signo de un problema de
salud. Es fundamental reconocer las señales de alerta para cuidar
del bienestar físico y emocional. Aquí se explora
qué indica que el dolor menstrual no debe ser ignorado.
¿Qué es el dolor menstrual?
El dolor menstrual, conocido médicamente como
dismenorrea, ocurre durante la menstruación y se
siente en la parte baja del abdomen. Este dolor puede variar desde
molestias leves hasta episodios incapacitantes.
Hay dos categorías principales: la dismenorrea primaria y la
secundaria.
La dismenorrea primaria es el dolor
menstrual más frecuente y no está relacionado con otros
problemas de salud. Generalmente, ocurre al inicio del ciclo, en
adolescentes y mujeres jóvenes. Este dolor surge por contracciones
uterinas fuertes para expulsar el revestimiento interno del útero,
y se debe a niveles elevados de
prostaglandinas.
Los síntomas más comunes incluyen calambres, dolor sordo en la
parte baja del abdomen, náuseas, y ocasionalmente dolor de
cabeza o diarrea. Aunque incómodo, este tipo de dolor no
suele ser alarmante. Por otro lado, la dismenorrea
secundaria está vinculada a trastornos médicos
subyacentes. Es más común en mujeres mayores de 25 años y
su intensidad supera normalmente la de la dismenorrea
primaria. Este tipo de dolor puede aparecer antes del ciclo, durar
más días y no responde con facilidad a analgésicos comunes.
Entre las causas más frecuentes se encuentran
la endometriosis, fibromas uterinos, enfermedad inflamatoria
pélvica y adenomiosis. Reconocer diferencias en los patrones del
dolor es clave para identificar esta condición.
Signos de que el dolor no es normal
Aunque la menstruación se acompaña de molestias en muchas
mujeres, el dolor severo o ciertos
síntomas adicionales pueden ser un signo de advertencia.
Prestar atención a estas señales puede marcar la diferencia entre
tratar un problema temprano o permitir que se agrave.
Si el dolor es tan intenso que interfiere con las actividades
diarias, si se acompaña de sangrado excesivo, fiebre, náuseas o
mareos, o si el dolor persiste más allá de los días habituales del
ciclo menstrual, es fundamental consultar a un
médico. Estos síntomas podrían indicar condiciones como
endometriosis, fibromas o infecciones, que requieren atención
médica especializada.

Dolor severo y persistente
Si los calambres son tan intensos que interrumpen actividades
diarias como trabajar, estudiar o dormir, puede
ser una señal de que algo no está bien. Además, el dolor que
persiste varios días después del ciclo menstrual también es motivo
de preocupación.
En estos casos, es importante buscar atención médica para
descartar condiciones como endometriosis, fibromas uterinos o
infecciones. También es relevante observar si el dolor va
acompañado de otros síntomas como fiebre, vómitos o
dificultad para respirar, ya que estos podrían indicar
complicaciones graves que requieren tratamiento urgente. No ignorar
estos signos puede prevenir complicaciones a largo plazo.
Síntomas adicionales preocupantes
Otros síntomas asociados al dolor menstrual deben tomarse en
serio, como:
Sangrado excesivo: cambiar toallas o tampones
cada hora o experimentar coágulos grandes puede indicar un
desbalance hormonal o un trastorno
reproductivo.
Dolor al tener relaciones sexuales: esto podría
ser un síntoma de endometriosis o inflamación en órganos
pélvicos.
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Fiebre y malestar general: pueden ser signos de
una infección, como la enfermedad inflamatoria pélvica.
Cambios en el ciclo menstrual
Irregularidades en el ciclo, como menstruaciones más
largas, cortas o ausentes, deben ser evaluadas por
un médico. También, un ciclo que se vuelve más doloroso con el
tiempo podría indicar la aparición de un trastorno subyacente.
¿Cuándo buscar atención médica?
Identificar cuándo es el momento de buscar ayuda médica es
fundamental para proteger la salud. Ignorar los síntomas del dolor
menstrual puede llevar al avance de enfermedades no
diagnosticadas.
Consultar a un profesional
Cualquier mujer que experimente alguno de los signos mencionados
debe hablar con un ginecólogo. Incluso si el dolor
parece manejable, un chequeo regular puede ayudar a descartar
condiciones serias. Los especialistas evalúan el historial médico y
realizan preguntas para comprender mejor los síntomas.
Exámenes y diagnósticos
El médico podría ordenar pruebas específicas, como:
Ecografías: detectan anomalías como quistes,
fibromas o endometriosis.
Resonancias magnéticas: brindan imágenes
detalladas de los órganos reproductores.
Laparoscopia: un procedimiento quirúrgico para
observar directamente dentro de la cavidad abdominal.
Estos estudios permiten identificar con precisión el origen del
dolor y determinar el tratamiento adecuado.
