La impactación fecal, también conocida como estasis fecal, ocurre cuando heces endurecidas se acumulan en el recto o colon, generando una obstrucción física que impide su expulsión, incluso de manera parcial. Este cuadro difiere del estreñimiento común por la presencia de un bloqueo mecánico en el tracto intestinal.
El proceso se desarrolla cuando las heces permanecen en el intestino grueso durante un período prolongado, perdiendo humedad y compactándose. Entre los factores de riesgo se incluyen la inmovilidad, dietas bajas en fibra, deshidratación, el consumo de medicamentos como opioides y el uso excesivo de laxantes. Grupos como adultos mayores y personas con demencia presentan mayor incidencia debido a dificultades para reconocer la necesidad de evacuar.
Los síntomas característicos son la imposibilidad para defecar, dolor abdominal, distensión, flatulencia sin alivio, náuseas y, en etapas avanzadas, vómitos. Un signo distintivo es la diarrea por rebosamiento, donde líquido se filtra alrededor de la masa fecal endurecida. La atención médica urgente es necesaria ante la presencia de sangre en heces, vómitos persistentes, dolor intenso o incapacidad para orinar.
El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica que incluye preguntas sobre hábitos intestinales, dieta y medicación, junto con un tacto rectal. En algunos casos, se emplean radiografías o colonoscopias para confirmar la obstrucción. El tratamiento tiene como objetivo remover el tapón fecal mediante el uso de laxantes, supositorios, enemas o, en situaciones graves, extracción manual. La hospitalización puede ser requerida si se presentan complicaciones.
Para prevenir recaídas, se recomienda mantener una hidratación adecuada, consumir fibra a través de frutas, verduras y legumbres, realizar actividad física regular y atender el reflejo de evacuación. Además, se aconseja evitar el uso indiscriminado de laxantes y revisar medicamentos que puedan contribuir al estreñimiento.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


