La arena de la playa puede esconder microorganismos que causan
infecciones, especialmente durante el verano, cuando las
condiciones cálidas y húmedas favorecen su proliferación.
¿Qué
microorganismos pueden estar presentes en la arena?
La arena puede actuar como un refugio para diversos
microorganismos, como bacterias, virus y hongos. Estos patógenos
son responsables de una variedad de infecciones. Entre las más
comunes se encuentran:
- Micosis: los hongos, como el que causa el pie
de atleta o la tiña, pueden transmitirse fácilmente al contacto con
la arena contaminada. - Impetigo: esta infección bacteriana, frecuente
en los niños, afecta la piel y se propaga rápidamente en ambientes
cálidos. - Foliculitis: la inflamación de los folículos
pilosos ocurre con frecuencia por el roce de la piel con arena
sucia. - Gastroenteritis: aunque menos habitual,
ingerir agua o arena contaminada puede causar problemas
estomacales.
¿Cómo se
transmiten estas infecciones?
El contacto directo con la arena contaminada no es la única
forma de exponerse. Otros factores incluyen:
- Superficies compartidas: tumbonas, toallas o
cortavientos pueden ser focos de transmisión si no están
limpios. - Heridas abiertas: incluso los pequeños cortes
en la piel pueden ser una puerta de entrada para bacterias y
hongos. - Agua contaminada: nadar en aguas no tratadas o
ingerir accidentalmente agua salada puede aumentar el riesgo. - Sudor y protector solar: aunque esenciales en
la playa, pueden crear un ambiente húmedo en la piel que favorece
el crecimiento de microorganismos.
¿Por qué es más común
en verano?
El calor y la humedad del verano crean las condiciones perfectas
para la proliferación de patógenos. Además, las playas suelen estar
más concurridas, lo que incrementa las probabilidades de contacto
con superficies o arenas contaminadas. Asimismo, la exposición
prolongada al sol también puede debilitar la barrera protectora
natural de la piel, dejándola más vulnerable.

¿Qué otros riesgos
existen?
La exposición a la arena también puede causar irritaciones,
especialmente en las áreas de la piel más sensibles. Por ejemplo,
el sudor mezclado con arena puede generar rozaduras que, si no se
tratan, podrían infectarse. Asimismo, ciertos insectos en la playa
pueden causar picaduras que transmiten bacterias o provocan
reacciones alérgicas.
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Otro factor a considerar es la presencia de animales en algunas
playas y aunque verlos puede parecer inofensivo, sus deposiciones
pueden ser una fuente de microorganismos perjudiciales.
Medidas
preventivas para disfrutar la playa sin riesgos
Afortunadamente, hay formas sencillas de reducir el riesgo de
infecciones al visitar la playa. Algunos consejos clave
incluyen:
- Usa una esterilla o toalla: siempre siéntate
sobre una superficie limpia en lugar de directamente sobre la
arena. - Dúchate después de la playa: enjuagarte con
agua dulce elimina restos de arena, sal y microorganismos. - Evita compartir objetos personales: toallas,
chanclas y trajes de baño deben ser de uso individual. - Protege tus pies: usa sandalias o zapatos
acuáticos para evitar cortes o quemaduras en la arena
caliente. - Cubre heridas abiertas: Usa apósitos
impermeables para prevenir infecciones al entrar en contacto con la
arena o el agua. - Mantén una buena higiene: Lava tus manos antes
de comer y evita tocarte la cara.
La playa es uno de los lugares favoritos para relajarse y
disfrutar, pero también es importante ser consciente de los riesgos
que implica el contacto directo con la arena. Tomar precauciones
hará que tus días de playa sean perfectos y libres de
complicaciones. ¡Cuida tu salud mientras disfrutas del verano!