#Salud: Síntomas raros de la perimenopausia que muchas mujeres confunden con ansiedad

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La perimenopausia puede empezar años antes del último periodo y no siempre avisa con sofocos claros. En muchas mujeres, los cambios hormonales se sienten como una alarma corporal: el pecho se acelera, la cabeza se nubla, el cuerpo tiembla. ¿Ansiedad? A veces sí, pero otras veces es el cuerpo reaccionando a un vaivén hormonal. El objetivo es ayudar a reconocer señales raras (pero reales) y saber cuándo conviene pedir ayuda.

¿Por qué la perimenopausia puede imitar un ataque de ansiedad?

Durante la transición a la menopausia, las fluctuaciones hormonales de estrógeno y progesterona afectan el sistema nervioso, el sueño, la regulación de la temperatura y la forma en que el corazón responde al estrés. Esa inestabilidad puede activar sensaciones físicas intensas sin un motivo externo: nervios repentinos, alerta constante o miedo que aparece “sin razón”. Cuando el cuerpo manda estos síntomas físicos, la mente intenta explicarlos, y ahí nace la confusión con la ansiedad.

Síntomas raros de la perimenopausia que muchas confunden con ansiedad

Palpitaciones y corazón acelerado que aparecen de la nada

Las palpitaciones pueden sentirse como un golpe en el pecho, un latido irregular o una oleada de adrenalina. Asustan porque se parecen al inicio de un ataque de pánico, con la sensación de que “algo va mal”.

En la perimenopausia, a veces llegan junto a sofocos, sudor o tras café y alcohol. Una pista útil es observar si aparecen por oleadas y se acompañan de calor repentino o noches de mal sueño. Si hay dolor fuerte en el pecho, desmayo, falta de aire intensa o antecedentes cardíacos, hace falta evaluación médica.

Hormigueo, entumecimiento y sensación de descarga en manos o pies

El hormigueo (parestesias) puede sentirse como pinchazos, piel “eléctrica” o adormecimiento en manos, pies o incluso alrededor de la boca. Ese tipo de sensación suele disparar inquietud y pensamientos catastróficos.

Aunque la hiperventilación por ansiedad puede dar hormigueo, en perimenopausia a menudo se asocia a sueño pobre, tensión muscular y cambios hormonales. Conviene descartar, con criterio médico, causas como tiroides, déficit de B12, diabetes o compresión nerviosa.

Zumbidos en los oídos y presión en la cabeza que aumentan la inquietud

El tinnitus o acúfenos es un sonido interno (pitido, siseo) sin fuente externa. Puede volverse absorbente, y esa presencia constante alimenta la angustia, sobre todo en silencio o al acostarse.

Los cambios hormonales pueden influir en nervios y vasos del oído, y el síntoma suele empeorar con estrés y falta de descanso. Se recomienda consultar si hay pérdida súbita de audición, zumbido persistente de un solo lado o vértigo fuerte.

Foto Freepik

Niebla mental, olvidos y dificultad para concentrarse que se vive como “me estoy descontrolando”

La niebla mental se nota en detalles cotidianos: perder el hilo al hablar, olvidar palabras comunes o leer y no retener. El susto es comprensible, muchas lo viven como pérdida de control, similar a la ansiedad.

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En perimenopausia, puede estar ligada a cambios hormonales y a despertares por calor nocturno. Ayuda observar patrones: si empeora cerca de reglas irregulares, con fatiga o tras noches con sudores, el origen puede ser más corporal que psicológico.

Mareos, sensación de desmayo e inestabilidad que se interpretan como pánico

Algunas mujeres describen inestabilidad, piernas flojas o un “subidón” interno. El mareo provoca miedo y urgencia por escapar, y esa reacción se parece mucho al pánico.

Puede relacionarse con hidratación baja, cambios de tensión arterial, glucosa variable y sueño fragmentado. Si aparecen síntomas neurológicos, debilidad de un lado o dificultad para hablar, hace falta atención urgente.

¿Cómo diferenciar la perimenopausia de la ansiedad y qué hacer para sentirse mejor?

La clave suele estar en el contexto. Un registro de síntomas (calendario simple) ayuda a ver si los episodios coinciden con cambios del ciclo, sofocos, sudores nocturnos o semanas de reglas irregulares. También conviene anotar sueño, cafeína, alcohol y momentos del día en que aparece la “oleada”.

Cuando hay más señales típicas (sequedad vaginal, cambios en la piel, despertares, calor nocturno), la balanza se inclina hacia la perimenopausia. Aun así, un profesional puede valorar analíticas y descartar causas como tiroides, anemia o déficits nutricionales, además de orientar un tratamiento para síntomas, terapia psicológica si hay ansiedad real, o terapia hormonal cuando corresponda.

Si los síntomas son nuevos, intensos o afectan la vida diaria, conviene hablar pronto con un profesional para descartar causas y elegir un plan claro, sobre todo si aparece dolor en el pecho, desmayos, falta de aire intensa, síntomas neurológicos, o zumbido acompañado de pérdida de audición.

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