El dolor en el lado derecho del abdomen es muy común y suele asustar. A veces solo es una mala digestión, gases o estreñimiento. Sin embargo, también puede avisar de problemas que necesitan atención rápida, como una apendicitis o un cólico de vesícula. La clave no está en adivinar, sino en observar.
Importa el punto exacto, si aparece bajo las costillas o en la parte baja derecha. También cuenta cómo se siente, punzante, fijo o tipo cólico. Por último, los síntomas que acompañan al dolor suelen marcar la diferencia entre esperar y consultar.
Ubicación y tipo de dolor: las pistas más útiles antes de pensar en diagnósticos
Para orientarse, muchos profesionales dividen el abdomen en zonas. En la parte derecha superior, bajo las costillas, se relacionan el hígado, la vesícula y parte del intestino. En cambio, la parte baja derecha se asocia al apéndice y a segmentos intestinales, además del ovario derecho en mujeres.
El patrón del dolor también ayuda. Un cólico que aparece tras comer, sobre todo si la comida fue grasa, sugiere una causa biliar. Un dolor fijo que empeora al caminar, toser o al moverse obliga a vigilar más. Si el dolor nace en el costado y baja hacia la ingle, en oleadas, puede encajar con un problema urinario, como un cálculo.
Síntomas que pueden indicar un problema serio y no conviene esperar
Cuando el dolor no afloja y, además, se acompaña de otros signos, conviene actuar. Un dolor intenso que empeora con las horas es una señal importante. Lo mismo pasa si aparece fiebre, o si las náuseas y los vómitos no paran.
La hinchazón marcada del abdomen también preocupa, sobre todo si la persona se nota tensa o “a punto de explotar”. La presencia de sangrado en heces, vómito u orina cambia el escenario. Además, la ictericia (piel u ojos amarillos) orienta hacia un problema hepático o biliar. Si hay desmayo, mareo fuerte o dificultad para caminar por el dolor, no conviene esperar.
En embarazo o en personas con enfermedades previas, el umbral para consultar debe ser más bajo, porque ciertos cuadros se complican antes y los síntomas pueden confundirse.
Cuadros graves más comunes según la zona derecha: cómo suelen presentarse
La apendicitis suele empezar cerca del ombligo y desplazarse a la parte inferior derecha. Con el tiempo, el dolor se vuelve constante y molesta más al toser o caminar. A menudo se suma fiebre, pérdida de apetito y náuseas.
El cólico biliar se nota como dolor fuerte bajo las costillas derechas, y puede correr hacia la espalda o el hombro. Suele aparecer tras comidas grasas y puede acompañarse de vómitos. Si además hay fiebre, podría existir inflamación de la vesícula.
El cálculo renal da dolor en el costado, en oleadas, y puede bajar a la ingle. A veces se nota urgencia al orinar o sangre. Cuando se suma fiebre, se piensa en infección urinaria.
En el hígado, la molestia suele ser más sorda. Puede acompañarse de cansancio, orina oscura e ictericia, como ocurre en la hepatitis. Aun así, no todo viene de órganos internos. El dolor muscular por esfuerzo o mala postura empeora al presionar o mover el tronco, y la neuralgia intercostal puede dar pinchazos que siguen el trayecto de las costillas.
¿Qué hacer en casa y qué evitar mientras se decide consultar?
Si el dolor es leve, conviene parar la actividad, descansar y observar la evolución. Si no hay vómitos, la hidratación puede ayudar. También sirve anotar cuándo empezó, qué lo empeora y si hubo comidas copiosas. En cambio, es mejor no automedicarse con analgésicos fuertes antes de una valoración, porque pueden ocultar síntomas y retrasar el diagnóstico. Tampoco conviene usar no laxantes ni forzar la ingesta si se sospecha un cuadro agudo. Si el dolor dura horas, se repite o aparece con señales de alarma, se debe contactar con un profesional o acudir a urgencias.
La combinación de localización, intensidad y síntomas asociados orienta la urgencia real. Un dolor derecho puede venir de gases o estreñimiento, pero también de apéndice, vesícula, riñón o hígado. Ante dolor fuerte o con fiebre, vómitos, sangrado, ictericia o desmayo, la prioridad es buscar valoración médica cuanto antes.


