#Salud: Si sientes entumecimiento en los dedos, estas 7 causas pueden estar detrás

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El entumecimiento en los dedos es una pérdida parcial de sensibilidad que a veces llega con hormigueo, como si la mano estuviera “despiertando”. Suele aparecer porque un nervio se irrita o se comprime en algún punto de su recorrido, o porque cambia el flujo de sangre hacia los dedos. En muchos casos es pasajero, por ejemplo tras una mala postura o una presión mantenida. Aun así, cuando se repite, dura más de lo esperado o se acompaña de dolor y debilidad, conviene buscar la causa. El patrón de dedos afectados suele dar una pista clara, igual que un mapa que señala por dónde se está “atascando” la señal.

Cuando el nervio se “aprisiona”: compresiones frecuentes en muñeca y codo

La mano funciona con una red de nervios que viajan desde el cuello hasta la punta de cada dedo. En algunos tramos, esos nervios pasan por espacios estrechos. Si ahí hay inflamación, tensión o presión mecánica, la señal sensitiva se vuelve inestable y aparece el adormecimiento.

Por eso, el detalle de qué dedos se duermen importa. Si el problema se nota en pulgar, índice y medio, suele apuntar a la zona palmar de la muñeca. En cambio, si el hormigueo cae sobre meñique y parte del anular, el origen suele estar en el codo o en el borde cubital de la muñeca. Actividades cotidianas como escribir muchas horas, usar herramientas que vibran, agarrar el manillar de la bici o apoyar el codo en una mesa pueden actuar como gatillos, porque repiten el mismo gesto o comprimen siempre el mismo punto.

Síndrome del túnel carpiano: hormigueo en pulgar, índice y dedo medio

El síndrome del túnel carpiano aparece cuando el nervio mediano se comprime al pasar por la muñeca. Lo típico es el hormigueo o adormecimiento en el pulgar, el índice y el dedo medio, a veces también en parte del anular. En muchas personas empeora por la noche, o al despertar, porque la muñeca se flexiona sin darse cuenta durante el sueño.

El uso repetitivo de la mano puede contribuir, sobre todo si hay extensión y flexión constantes. También influye cualquier situación que aumente el volumen dentro del túnel, como inflamación de tejidos. Con el tiempo, puede aparecer torpeza fina y menor fuerza de agarre, como si la mano “fallara” al sujetar objetos pequeños.

Foto Freepik

Túnel cubital y canal de Guyon: cuando se duermen el meñique y el anular

Cuando el entumecimiento se concentra en meñique y anular, suele estar implicado el nervio cubital. En el túnel cubital, el nervio se irrita a nivel del codo, justo donde muchas personas notan “corrientazos” al golpearlo o apoyarlo. Mantener el codo flexionado mucho rato, o descansar el peso del brazo sobre esa zona, puede disparar síntomas.

En el canal de Guyon, en cambio, la compresión ocurre en la muñeca, en el lado del meñique, donde también pasan estructuras vasculares. Actividades con carga sostenida sobre la base de la palma, como ciclismo o trabajos manuales con presión repetida, pueden favorecer ese cuadro.

Si el problema no está en la mano: cuello, postura, circulación y causas generales

Además de estas tres compresiones, suelen aparecer otras cuatro causas. La primera es el origen en el cuello y el hombro, ya que los nervios nacen en la columna cervical y forman el plexo braquial antes de bajar por el brazo. Una irritación cervical, o un “pellizco” por cambios en discos, puede enviar síntomas hacia la mano.

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La segunda es la postura y el estrés repetitivo. Hombros adelantados, tensión mantenida y apoyos prolongados pueden someter al nervio a tracción o presión, aunque la muñeca esté bien.

La tercera son los problemas de circulación, como Raynaud. Con frío o estrés, los vasos se cierran demasiado; algunos dedos cambian de color y aparece adormecimiento temporal.

La cuarta agrupa causas médicas y del sistema nervioso. La diabetes puede dañar nervios y microvasos con el tiempo. Déficits como la vitamina B12 (y también B1, B6, además de cobre) alteran la conducción nerviosa. El hipotiroidismo puede favorecer retención de líquidos y aumentar compresiones. Algunos trastornos neurológicos, como la esclerosis múltiple, también pueden incluir entumecimiento entre sus síntomas. Por último, un golpe fuerte o una caída pueden provocar adormecimiento inmediato o diferido.

Si el entumecimiento dura días, vuelve con frecuencia o progresa, la valoración profesional suele ser la mejor decisión. También conviene consultar si aparece dolor tipo quemazón, pérdida marcada de sensibilidad o debilidad del agarre. Síntomas generales como fatiga intensa o fiebre merecen revisión. Un profesional puede localizar el origen con exploración, pruebas sencillas y preguntas clave. A partir de ahí, suele proponer cambios de hábitos, ejercicios guiados o derivación médica, según la causa y el riesgo de daño nervioso persistente.

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