#Salud: qué variedades tienen menos pesticidas y por qué importa

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Una manzana suele acabar en la lonchera, en un bol de cocina o en una merienda rápida. Parece el snack perfecto, pero también carga con una fama incómoda: aparece a menudo en listados de vigilancia de residuos de pesticidas, como los rankings tipo “Dirty Dozen”. Esa preocupación es comprensible, aunque conviene aclarar algo desde el inicio. En la mayoría de informes públicos, la diferencia grande no está entre Gala, Golden o Fuji, sino entre cultivo convencional y ecológico, además de algunos tratamientos poscosecha. No existe la promesa realista de “cero químicos”, pero sí decisiones que reducen la exposición.

Lo que dicen los análisis: más importa cómo se cultiva que el nombre de la manzana

Un muestreo europeo reciente analizó 59 muestras de manzanas de 13 países. La señal fue clara: en la gran mayoría aparecieron pesticidas, y a menudo no era solo uno. En torno a 85% de las muestras mostró mezclas de residuos; en 71% se detectó al menos una sustancia entre las consideradas más preocupantes, y en 64% aparecieron pesticidas con perfil neurotóxico. Solo una minoría quedó limpia de residuos detectables.

También hubo hallazgos sobre PFAS (los llamados “contaminantes eternos”) en una parte relevante de las muestras europeas. Aun así, el matiz importa: en las manzanas francesas evaluadas en ese conjunto no se detectaron PFAS, aunque sí se observaron residuos de pesticidas en muchas manzanas convencionales.

Por qué las listas populares no suelen separar por variedades

Muchos rankings agrupan “manzana” como categoría. No separan por variedad, porque los niveles cambian según región, clima, presión de plagas y manejo agrario. Además, la poscosecha (almacenamiento, fungicidas, ceras) puede influir. Por eso, afirmar que una variedad “siempre” tiene menos residuos suele ser más un titular que una regla fiable.

Foto Freepik

¿Qué manzanas suelen tener menos residuos? Pistas prácticas para elegir mejor

Cuando el presupuesto lo permite, el atajo más sólido suele ser elegir ecológico. Observatorios de consumo han descrito una brecha muy grande entre manzanas convencionales y ecológicas en presencia de residuos, con porcentajes mucho más bajos en bio. En cambio, dentro del mundo convencional, la variedad por sí sola no garantiza nada; aun así, en análisis de marcas francesas, variedades comunes como Gala, Golden Delicious, Elstar, reineta y Belle de Boskoop se consideraron consumibles, con precauciones sensatas.

La compra también puede afinarse mirando el origen y la trazabilidad. Un etiquetado claro ayuda a saber método de producción y procedencia, que a menudo dicen más que el nombre comercial de la manzana.

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Lo local y de temporada no “borra” los residuos, pero puede reducir la necesidad de conservación larga y ciertos tratamientos. Además, facilita pedir información, porque la cadena es más corta y transparente.

Si se compra convencional: cómo bajar la exposición sin complicarse

El lavado bajo agua corriente puede arrastrar parte de lo superficial, aunque no elimina lo que ya penetró en la pulpa. El pelado reduce parte de lo que queda en la piel, pero también recorta fibra y algunos micronutrientes. El equilibrio depende del contexto, lo importante es que exista una estrategia, no el perfeccionismo.

¿Por qué importa? Salud, medio ambiente y una falla frecuente en la regulación

La inquietud no es solo sanitaria, también ambiental. La agricultura intensiva puede afectar suelos y agua, y presionar a la biodiversidad. En salud, varias organizaciones europeas han criticado que la regulación evalúa sustancias una por una, pero no siempre valora bien los efectos acumulados de mezclas antes de autorizar. En paralelo, estudios epidemiológicos sugieren asociaciones entre exposición alimentaria a pesticidas y problemas de fertilidad o ciertos cánceres, sin que eso signifique el mismo riesgo para cada persona.

Para quedarse con lo importante

Si hubiera que priorizar, la manzana es una buena candidata para comprar ecológico cuando sea posible. Si se elige convencional, ayudan el lavado, el pelado cuando encaje, y la variedad en la fruta diaria para no concentrar siempre la misma exposición. Al final, una compra informada funciona como un filtro: no elimina todo, pero sí reduce lo que llega al plato.

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