#Salud: Qué tratamientos existen para las varices y cuáles funcionan mejor

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A simple vista, una variz puede parecer solo una vena abultada. Sin embargo, muchas veces va mucho más allá de lo estético. Puede dar pesadez, dolor, hinchazón, picor y calambres, sobre todo al final del día.

Cuando la sangre no sube bien y se queda estancada, la vena se dilata y empieza a fallar. Ahí nacen muchas varices. La buena noticia es que hoy hay varias formas de tratarlas. Algunas alivian los síntomas y otras cierran o eliminan la vena enferma. Y no, no todas sirven para lo mismo. En general, los tratamientos que mejor corrigen el problema suelen ser los endovenosos mínimamente invasivos.

¿Cómo saber si las varices necesitan tratamiento y qué se espera de cada opción?

No toda vena visible necesita un procedimiento. Aun así, conviene valorar tratamiento cuando hay dolor, cansancio de piernas, hinchazón frecuente, cambios en la piel, sangrado o úlceras. También puede consultarse por una razón estética, aunque en ese caso el plan suele ser distinto.

Aquí importa separar dos metas. La primera es aliviar síntomas. La segunda es corregir la vena dañada. Parece un matiz pequeño, pero cambia por completo la elección. Caminar más, elevar las piernas o usar medias de compresión puede ayudar mucho con la pesadez. Sin embargo, esas medidas no suelen cerrar la vena enferma.

Por eso la decisión no se toma mirando solo la piel. El paso clave es la ecografía Doppler, porque muestra qué vena falla, cuánto reflujo existe y qué tamaño tiene. No es lo mismo una araña vascular superficial que una insuficiencia de la safena. Tampoco responde igual una vena recta y accesible que otra muy tortuosa.

Además, el tratamiento cambia según los antecedentes del paciente. Un embarazo reciente, una trombosis previa, problemas de movilidad o un trabajo que no permite parar varios días pueden mover la balanza. También influye el tiempo de recuperación que cada persona puede asumir y el resultado que espera ver.

Dicho de forma simple, las medias y los hábitos son un apoyo útil. Suelen aliviar, pero no suelen arreglar la causa cuando la vena principal ya está enferma. En cambio, los procedimientos actúan sobre esa vena y buscan frenar el reflujo. Esa diferencia explica por qué algunas personas mejoran solo un poco y otras notan un cambio claro.

Foto Freepik

Tratamientos para las varices que más se usan hoy y para qué casos sirven mejor

Las medidas conservadoras siguen teniendo un lugar. Caminar activa la bomba muscular de la pantorrilla y ayuda al retorno venoso. Elevar las piernas reduce la presión. Bajar de peso también puede aliviar. Y las medias de compresión, cuando se usan bien, reducen hinchazón y sensación de cansancio. Aun así, su efecto tiene techo. Suelen servir en fases iniciales, durante el embarazo, cuando no puede hacerse un procedimiento o como apoyo después del tratamiento. No hacen desaparecer las varices grandes.

La escleroterapia funciona de otro modo. El médico inyecta una sustancia dentro de la vena para irritarla y cerrarla. En su forma líquida se usa mucho en arañas vasculares y venas pequeñas. Es rápida, ambulatoria y muy útil cuando el objetivo es mejorar venas finas o ramificaciones pequeñas. En cambio, cuando la vena es mayor, la respuesta puede ser menos estable.

La microespuma va un paso más allá. Esa misma sustancia se transforma en espuma, lo que mejora el contacto con la pared venosa. Por eso puede servir también en venas medianas y en algunos casos más complejos. Sus resultados suelen ser buenos, pero dependen más del tipo de variz y a veces hacen falta varias sesiones. Además, la recurrencia puede ser mayor que con las técnicas endovenosas térmicas cuando se trata la vena safena principal.

Cuando hay varices grandes por insuficiencia de safena, el foco suele ponerse en el láser endovenoso y la radiofrecuencia. Ambos cierran la vena desde dentro con una fibra o un catéter, usando calor controlado. Se hacen de forma ambulatoria, guiados por ecografía, con anestesia local y una recuperación bastante rápida. En la práctica, mucha gente vuelve a su rutina en pocos días. Suelen ofrecer tasas de cierre inicial muy altas, cerca del 95 al 98 por ciento, y mantienen buenos resultados a medio plazo.

También existe el adhesivo médico, conocido por sistemas como VenaSeal. En vez de calor, sella la vena con una especie de pegamento médico. Esa diferencia importa, porque puede reducir hematomas y molestias nerviosas en algunos pacientes. Los estudios comparativos muestran tasas de cierre muy altas, alrededor del 95 por ciento, con datos a varios años favorables. No siempre sustituye al láser o a la radiofrecuencia, pero sí es una alternativa muy sólida en casos bien elegidos.

La flebectomía ambulatoria no compite de frente con esos métodos. Más bien los complementa. Sirve para quitar ramas visibles a través de incisiones mínimas. Muchas veces se combina con láser, radiofrecuencia o adhesivo para mejorar tanto el problema interno como el aspecto externo.

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La cirugía tradicional, como la safenectomía o stripping, sigue existiendo. Hoy se usa menos cuando hay acceso a técnicas endovenosas. Aun así, puede tener sentido por la anatomía de la vena, por disponibilidad o por criterio del especialista. Suele ser eficaz, pero también más invasiva. Por eso suele dar más dolor, más hematomas y una recuperación más lenta.

¿Qué tratamientos funcionan mejor según la evidencia y cómo elegir el más adecuado?

Si la pregunta es cuál funciona mejor, la respuesta corta es esta: depende del tipo de variz, pero en venas grandes la mejor base de evidencia favorece a las técnicas endovenosas. El láser endovenoso y la radiofrecuencia lideran en cierre duradero de la safena. En estudios con seguimiento prolongado, muestran menos necesidad de retoques que la espuma y un postoperatorio más amable que la cirugía.

El adhesivo médico también entra en ese grupo de tratamientos muy eficaces. Sus tasas de cierre son altas y la recuperación suele ser cómoda. Por eso gana interés en personas que quieren evitar el calor o la anestesia tumescente. No siempre será la primera opción, porque influyen el coste y la experiencia del centro, pero sus resultados son muy buenos.

La microespuma ocupa un punto intermedio muy útil. Puede ir muy bien en venas pequeñas, medianas, recurrentes o en pacientes seleccionados. Sin embargo, cuando el problema principal está en una safena grande con reflujo claro, suele quedar por detrás del láser o de la radiofrecuencia en durabilidad. Ahí está la clave, no es que sea un mal tratamiento, sino que encaja mejor en ciertos escenarios.

La cirugía logra resultados razonables a medio plazo, pero paga un peaje mayor en recuperación. Por eso ha perdido terreno. Y las medias, aunque alivian, no corrigen la vena enferma. Son como un buen soporte para un zapato roto, ayudan a caminar mejor, pero no arreglan la suela.

En la práctica, las arañas vasculares y las venas pequeñas suelen responder bien a la escleroterapia. Las varices grandes por insuficiencia de safena suelen tratarse mejor con láser endovenoso, radiofrecuencia o adhesivo médico. Las ramas abultadas y visibles pueden necesitar flebectomía asociada. Mientras tanto, factores como embarazo, trombosis previa, piel frágil, expectativas estéticas y presupuesto cambian la decisión.

Por eso el mejor tratamiento no sale de una foto ni de una recomendación genérica. Sale de una ecografía Doppler bien hecha y de la valoración de un especialista con experiencia. Ahí se ve qué vena falla, cuál conviene cerrar y qué técnica ofrece más beneficio con menos molestias.

Las medias y los hábitos pueden mejorar el día a día, pero los tratamientos que mejor corrigen la causa suelen ser los endovenosos, sobre todo láser, radiofrecuencia y adhesivo. La microespuma sigue siendo una opción muy útil en el punto adecuado. Cuando hay dudas, el siguiente paso sensato suele ser uno solo, consulta con un especialista y pedir un Doppler para elegir con criterio, no por intuición.

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