En España, el ejercicio profesional de fisioterapeutas y masajistas requiere herramientas diferenciadas según su ámbito de actuación. Los fisioterapeutas, con titulación universitaria reconocida, intervienen en el tratamiento de lesiones, dolor y patologías mediante valoración clínica, ejercicio terapéutico y, en determinados casos, aparatología. Su equipamiento incluye material de exploración, registro y estándares de seguridad sanitarios regulados por la normativa vigente (Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y Real Decreto 1393/2007).
Los masajistas o quiromasajistas se centran en el ámbito del bienestar, relajación o estética, sin realizar diagnósticos clínicos. Su equipamiento prioriza elementos de confort, higiene y consumibles.
Ambas profesiones comparten necesidades básicas como cremas, aceites, toallas, sábanas, papel de camilla y productos de limpieza para manos y superficies.
Para masajistas, la inversión inicial suele incluir una camilla portátil con precios que oscilan entre 150 y 300 euros, con características como altura ajustable y acolchado adecuado. Se recomienda el uso de aceite neutro compatible con pieles sensibles y fundas desechables para facilitar la limpieza entre sesiones.
Los fisioterapeutas requieren camillas más robustas o eléctricas, con precios entre 300 y 600 euros. Su material de trabajo incluye elementos de evaluación (como goniómetros o dinamómetros) y recursos para ejercicio terapéutico, como bandas elásticas, pelotas de estabilidad y colchonetas. La electroterapia portátil (TENS/EMS), con precios entre 50 y 150 euros, puede incorporarse según las necesidades del profesional, junto con gel conductor y guantes desechables.
La higiene es un requisito obligatorio entre sesiones, incluyendo la desinfección de superficies, manos y material reutilizable, conforme a lo establecido en el Real Decreto 742/2013 sobre condiciones higiénico-sanitarias. Un sistema de almacenaje ordenado contribuye a la eficiencia operativa. Equipos complementarios, como pistolas de masaje o dispositivos de presoterapia, se consideran una vez cubiertas las necesidades básicas.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


