#Salud: ¿Puede el estrés causar enfermedades físicas?

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El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones
desafiantes o amenazantes. En pequeñas dosis, este mecanismo puede
ser útil y hasta necesario para enfrentar retos inmediatos. Sin
embargo, cuando se vuelve crónico, el
estrés
puede tener un impacto negativo no solo en el bienestar
mental, sino también en la salud física.

¿Cómo reacciona
el cuerpo al estrés?

Cuando una persona se enfrenta a un evento estresante, el cuerpo
activa lo que se conoce como la respuesta de lucha o
huida
. Esto implica la liberación de hormonas como la
adrenalina y cortisol, que aumentan el ritmo cardíaco, dirigen la
energía a los músculos y elevan la concentración. Este sistema está
diseñado para durar poco tiempo y resolver situaciones
momentáneas.

El problema aparece cuando esta respuesta no se apaga. El estrés
prolongado, también conocido como estrés crónico, mantiene activo
este estado de alerta, lo cual puede ocasionar problemas en
diversos sistemas del cuerpo.

Enfermedades
relacionadas con el estrés crónico

El impacto del estrés en el cuerpo va mucho más allá de un
simple dolor de cabeza o cansancio. Las consecuencias físicas,
aunque a menudo subestimadas, pueden volverse serias si no se
controlan adecuadamente. Aquí se detallan algunos ejemplos:

Problemas
cardiovasculares

El estrés crónico puede aumentar significativamente el riesgo de

enfermedades cardíacas
. La
presión arterial
elevada debido a situaciones continuas de
tensión puede derivar en hipertensión, daños en
las arterias, ataques cardíacos e incluso accidentes
cerebrovasculares.

Trastornos
gastrointestinales

¿Sabías que el estrés afecta directamente al
sistema digestivo
? Problemas como acidez
estomacal
, gastritis y síndrome del colon irritable son
comunes en personas que lidian constantemente con estrés. Además,
este estado puede alterar la flora intestinal, debilitando procesos
esenciales como la digestión.

Sistema inmune
debilitado

El cortisol, en exceso, suprime las funciones inmunitarias del
cuerpo. Esto hace que las personas bajo estrés crónico sean más
propensas a contraer enfermedades comunes como resfriados, gripes o
infecciones. También incrementa la posibilidad de que condiciones
como enfermedades autoinmunes empeoren.

Foto Freepik

Consecuencias
musculoesqueléticas

La tensión muscular es una de las reacciones inmediatas ante el
estrés. A largo plazo, esta rigidez puede llevar a dolores crónicos
en áreas como el cuello, espalda y hombros. Además, el estrés puede
agravar condiciones preexistentes como las migrañas.

Alteraciones en el
sueño

El insomnio y los trastornos del sueño son consecuencias
directas del estrés. La incapacidad para descansar adecuadamente no
solo afecta la energía diaria, sino que también repercute en la
capacidad del cuerpo para repararse y funcionar
correctamente
.

Estrategias
para reducir el impacto del estrés

Aunque el estrés es inevitable en ciertas situaciones, existen
formas eficaces de manejarlo para proteger la salud física. Aquí
algunas recomendaciones:

Actividad física: hacer ejercicio regularmente
no solo ayuda a liberar tensiones, sino que también reduce los
niveles de cortisol y mejora el estado de ánimo gracias a la
liberación de
endorfinas
.

Técnicas de relajación: la meditación,
respiración profunda y prácticas como el yoga son herramientas
excelentes para calmar la mente y relajar el cuerpo.

Alimentación equilibrada: mantener una dieta
rica en nutrientes puede fortalecer el sistema inmune y
proporcionar la energía necesaria para afrontar los desafíos
diarios.

Dormir lo suficiente: establecer una rutina de
sueño y evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de
acostarse puede mejorar considerablemente la calidad del
descanso.

Buscar apoyo emocional: hablar con amigos,
familiares o un terapeuta puede aliviar las presiones acumuladas y
proporcionar una perspectiva diferente sobre los problemas.

¿Cuándo buscar ayuda
profesional?

Si el estrés se vuelve incontrolable y los síntomas físicos o
emocionales persisten, es imprescindible buscar ayuda profesional.
Ignorar estas señales podría empeorar las condiciones existentes o
dar lugar a enfermedades más serias. Un médico o psicólogo puede
desarrollar un plan de tratamiento adecuado para abordar las causas
subyacentes del estrés y mejorar la calidad de vida.

El estrés no solo
afecta la mente, también deja huellas profundas en el
cuerpo físico. Cardiopatías, problemas digestivos,
trastornos del sueño y un sistema inmune debilitado son solo
algunas de las consecuencias de vivir bajo tensión constante.
Reconocer los signos y adoptar medidas preventivas puede marcar la
diferencia entre disfrutar de una vida equilibrada o enfrentar
complicaciones de salud. Cuidar del cuerpo pasa, en gran parte, por
aprender a manejar el estrés de manera saludable. Una vida más
tranquila está al alcance de quien decide priorizar su
bienestar.

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