#Salud: ¿por qué salen, cuánto duran y cómo se tratan?

0
19


Un orzuelo suele aparecer sin avisar, como un granito en el borde del párpado. Se nota como un bulto rojo, con dolor al parpadear, calor local e hinchazón. A veces también hay lagrimeo y sensibilidad a la luz, por eso resulta tan molesto en el día a día.

En la mayoría de casos, el origen es simple: una glándula del párpado se tapa y, encima, se infecta. Lo más habitual es que intervengan bacterias de la piel, sobre todo estafilococos. Con cuidados básicos, suele mejorar en pocos días. Aun así, conviene entender por qué sale, cuánto puede durar y cuándo pedir ayuda.

¿Qué es un orzuelo y en qué se diferencia de un chalazión?

El orzuelo es una infección aguda de una glándula del párpado. Puede ser externo, cuando afecta glándulas cercanas a las pestañas, o interno, cuando la inflamación está más hacia dentro y se siente como un bulto bajo el párpado. Por eso, algunas personas lo ven como un punto con “cabecita” y otras solo notan un nódulo doloroso.

En cambio, el chalazión suele ser una obstrucción más lenta y menos dolorosa. A menudo queda como un bulto firme que dura semanas. Puede aparecer después de un orzuelo o por un atasco sin infección activa. Confundirlos importa, porque el calor ayuda a ambos, pero un bulto que persiste necesita valoración para descartar otros problemas.

Por qué salen: causas frecuentes y factores que los vuelven más probables

El mecanismo más común es una glándula bloqueada que facilita la infección. Las bacterias, en especial estafilococos, aprovechan ese tapón y provocan pus e inflamación. Por eso, ciertos hábitos aumentan el riesgo. Tocarse los ojos con las manos sucias, frotarse por picor o cansancio, o dormir con restos de maquillaje puede ser suficiente para iniciar el problema. También influyen los cosméticos caducados o compartidos, ya que contaminan el borde del párpado.

El uso de lentes de contacto mal limpiadas es otro clásico. Si la higiene falla, las bacterias pasan con facilidad al ojo y al párpado. Además, la blefaritis (inflamación crónica del borde palpebral) crea un terreno propicio, porque altera la película lagrimal y favorece la acumulación de grasa y restos. Algunas condiciones de la piel, como la rosácea, la dermatitis seborreica o el acné, también predisponen. En personas con diabetes o defensas bajas, las infecciones pueden ser más frecuentes o más intensas. El estrés no es una causa directa, pero a veces se asocia a menos descanso y peor autocuidado.

Foto Freepik

¿Cuánto duran y qué esperar día a día?

Lo habitual es que el orzuelo empiece con molestia localizada y un punto rojo que crece en uno o dos días. Después llega el pico de dolor e hinchazón, y puede verse un centro blanquecino de pus. A partir de ahí, lo normal es que drene solo y que el dolor baje, mientras el párpado se deshincha poco a poco. En general, mejora en una semana, y en algunas personas tarda hasta diez días, sobre todo si hay blefaritis o irritación continua. No es normal que empeore de golpe, que el enrojecimiento se extienda por todo el párpado o que aparezca visión borrosa.

¿Cómo se tratan en casa y cuándo hace falta un profesional?

El cuidado base es sencillo y seguro si se hace con constancia. Se recomiendan compresas calientes limpias, tibias y no quemantes, durante diez a quince minutos, varias veces al día. El calor ablanda el tapón y facilita el drenaje. También ayuda limpiar el borde del párpado con suavidad y mantener descanso visual, porque el parpadeo duele más cuando hay irritación.

Te podría interesar:

Conviene suspender maquillaje y lentes de contacto hasta la mejoría. Lo más importante es no exprimir ni intentar “reventar” el bulto, porque puede empeorar la infección y dejar más inflamación. Algunas personas usan manzanilla en compresa tibia; si se hace, debe ser con higiene estricta y sin que el líquido entre en el ojo, ya que puede irritar o contaminar.

Se aconseja consultar si el orzuelo dura más de dos semanas, si hay fiebre, dolor intenso, enrojecimiento que se expande, recurrencia frecuente, o cambios en la visión. En personas con diabetes o defensas bajas, la consulta temprana es prudente. En la clínica, el profesional puede indicar una pomada antibiótica, tratar una blefaritis de fondo o, en casos seleccionados, drenar la lesión.

La mayoría se resuelve con calor, higiene y paciencia. Aun así, vigilar señales de alarma evita sustos. Para prevenir, ayuda lavarse las manos, retirar bien el maquillaje, cuidar las lentes de contacto y tratar la blefaritis si aparece. Mantener el borde del párpado limpio es como cepillar los dientes, un gesto pequeño que evita problemas repetidos.

¿Le resultó útil este artículo?


💬

Únete al canal de WhatsApp ahora y no te pierdas ninguna novedad

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.
Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional
y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los
estándares editoriales.



Source link