#Salud: ¿Por qué no se recomienda volver a congelar los alimentos descongelados?

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La gestión correcta de los alimentos es esencial para garantizar
su calidad y, sobre todo, la salud del consumidor. Una de las
preguntas más frecuentes en la cocina es si se deben volver a
congelar los alimentos previamente descongelados. Aunque pudiera
parecer una solución práctica, esta práctica está rodeada de
riesgos que deben ser considerados.

La formación
de bacterias: el principal riesgo

Cuando un alimento se descongela, los microorganismos y
bacterias
previamente inactivos debido al congelamiento
comienzan a activarse. Si el alimento pasa un tiempo prolongado
fuera del rango de temperaturas seguras (entre 4°C y 65°C), las
bacterias pueden multiplicarse rápidamente.

Es importante entender que volver a
congelar
no elimina las bacterias existentes, sino que
simplemente las mantiene latentes nuevamente. Al descongelarse otra
vez, estas bacterias reactivas pueden acelerar la descomposición y
aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos, como
la salmonella o la listeria.

Pérdida
de calidad: un impacto visible y palpable

Más allá de lo que no se ve a simple vista, la recongelación
afecta directamente la textura, el sabor y el valor
nutricional
del alimento. Durante el proceso de
congelación, se forman cristales de hielo que alteran la estructura
celular de los alimentos. Este daño se amplifica cada vez que se
congela y descongela.

Por ejemplo, las carnes pueden perder su jugosidad, los
vegetales se vuelven blandos y los alimentos procesados, como
salsas, pueden separarse o perder consistencia. Esto significa que,
además de la inseguridad alimentaria, los platos finales tendrán
una calidad inferior.

Foto Freepik

Métodos seguros para
descongelar

Para evitar problemas de salud, es esencial descongelar
los alimentos de manera adecuada
desde el principio. El
método más seguro es colocar los alimentos en el refrigerador,
manteniéndolos siempre dentro de un rango de temperatura
controlada. Aunque este proceso puede tardar hasta 24 horas, es el
único que garantiza que los alimentos permanezcan en un entorno
seguro, conservando tanto su calidad como su sabor.

Si bien hay otros métodos, como usar el microondas o dejarlos a
temperatura ambiente, estos pueden ser riesgosos. Por ejemplo,
descongelar a temperatura ambiente expone los alimentos a lo que se
conoce como la “zona de peligro”, alrededor de los
4.4 °C, un rango donde las bacterias pueden multiplicarse
rápidamente. En cambio, el microondas puede empezar a cocinar
partes del alimento mientras aún queda congelado en otros puntos,
lo que también crea un caldo de cultivo ideal para las bacterias.
Si decides usar el microondas por cuestiones de tiempo, asegúrate
de cocinar el alimento inmediatamente después de descongelarlo para
reducir riesgos.

Aunque puede parecer más rápido descongelar fuera del
refrigerador o en agua tibia, estos métodos no solo comprometen la
seguridad alimentaria, sino que también pueden afectar la textura y
el sabor de tus alimentos. Optar por la paciencia y planificar con
anticipación es la mejor manera de proteger tu salud y
disfrutar comidas más frescas y seguras.

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Alternativas antes de
recongelar

Cuando se tiene un producto descongelado que no se consumirá de
inmediato, puede resultar útil cocinar el alimento antes de
recongelarlo
. Este proceso elimina la mayoría de las
bacterias presentes, moderando el riesgo de contaminación al

recongelar
. Sin embargo, es importante considerar que esta
técnica solo es útil si se realiza de manera adecuada y si el
alimento cocinado se enfría rápidamente antes de ser congelado
nuevamente.

Aún así, el consumo inmediato sigue siendo la mejor opción, ya
que la recongelación, incluso después de cocinado, sigue afectando
las propiedades organolépticas, como su sabor,
textura o apariencia.

La
diferencia entre congelación doméstica e industrial

Hay una gran diferencia entre la congelación casera y la
industrial, y entenderla puede cambiar la forma en que vemos la
calidad de los alimentos. Los sistemas industriales usan
temperaturas extremadamente bajas y congelan los alimentos en muy
poco tiempo. Este proceso rápido evita que se formen cristales de
hielo grandes, que pueden dañar la textura y la estructura
de los alimentos
. En otras palabras, el proceso industrial
conserva mejor la calidad original de los productos.

Por otro lado, los congeladores domésticos no están diseñados
para trabajar a la misma velocidad ni alcanzar temperaturas tan
bajas. Esto significa que los alimentos tardan más en congelarse
por completo, lo que permite que se formen cristales de mayor
tamaño. Esos cristales grandes rompen las células de los alimentos,
afectando su textura y, a menudo, su sabor.

Por esta razón, cuando descongelas y luego vuelves a congelar
alimentos en casa, el daño estructural es mucho más notable. La
diferencia es menos visible en productos que han sido congelados
industrialmente primero, ya que el proceso industrial protege mejor
su calidad. Conocer esta diferencia puede ayudarte a decidir cómo
manejar y almacenar tus alimentos de forma más
efectiva
.

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