#Salud: Los problemas digestivos que podrían ser una señal de alerta temprana del Parkinson

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La enfermedad de Parkinson se reconoce usualmente por temblores
y lentitud de movimientos. Sin embargo, muchos síntomas
aparecen mucho antes de que surjan las manifestaciones
motoras
. Entre los más relevantes destacan ciertos
problemas digestivos que pueden actuar como avisos tempranos.
Detectar estas señales puede ofrecer la oportunidad de buscar
atención especializada antes de que la enfermedad avance y, en
consecuencia, mejorar la calidad de vida del paciente.

Síntomas
digestivos precoces en la enfermedad de Parkinson

Los trastornos digestivos no solo son comunes, sino que suelen
presentarse años antes del diagnóstico oficial de Parkinson.
Estos síntomas suelen pasar desapercibidos porque se confunden con
molestias cotidianas o se atribuyen a la edad. Sin embargo, cuando
surgen de forma constante, están relacionados con un mayor
riesgo de Parkinson
y pueden ayudar a iniciar un proceso
de diagnóstico temprano.

Entre los principales signos digestivos precoces se encuentran
la disminución del tránsito intestinal, la
dificultad para tragar (disfagia) y la
gastroparesia. El estreñimiento puede adelantarse
hasta 10 años a los temblores, y la disfagia o la sensación de
vaciamiento gástrico lento suelen aparecer gradualmente.

Entre otros síntomas que pueden aparecer en paralelo se incluyen
hipersalivación, náuseas, dolor abdominal y
cambios en el peso corporal. Todos estos signos generan
incomodidad, alteran la rutina diaria y pueden agravar el impacto
emocional de una enfermedad crónica.

Estreñimiento: la
alerta silenciosa

El estreñimiento es tal vez la señal menos
reconocida y más frecuente. Hasta el 80% de quienes desarrollan
Parkinson han experimentado problemas serios para evacuar años
antes del diagnóstico. Esta alteración no solo afecta la calidad de
vida, sino que puede indicar una alteración en la motilidad
intestinal
y, por tanto, en el sistema nervioso
entérico.

El impacto del estreñimiento no se limita a la incomodidad
física. Puede conducir a dolor abdominal crónico,
hemorroides y dependencia de laxantes
. En personas
mayores, a menudo se normaliza, pero su persistencia señalan la
necesidad de una evaluación neurológica detallada.

La relación entre este síntoma y el Parkinson ha llevado a
considerar el estreñimiento como una bandera roja. Su presencia
recurrente debe abordarse con seriedad en consultas médicas,
especialmente si viene acompañada de pérdida de peso o fatiga
inexplicada.

Foto Freepik

Dificultad para
tragar y gastroparesia

La disfagia, o dificultad para tragar, afecta
hasta al 80% de las personas con Parkinson en algún momento. En las
etapas tempranas, se manifiesta como sensación de atasco al comer,
tos ocasional después de tragar o necesidad de varios intentos para
pasar alimentos sólidos o líquidos. Este síntoma puede resultar
peligroso, ya que incrementa el riesgo de neumonía por
aspiración
, la causa principal de hospitalización y muerte
en Parkinson avanzado.

Junto a la disfagia, la gastroparesia describe
el vaciamiento lento del estómago. Genera náuseas persistentes,
saciedad temprana y dificultad para absorber correctamente
medicamentos, lo cual complica la eficacia del tratamiento. En la
rutina diaria, esto se traduce en digestiones prolongadas, pérdida
del apetito y fluctuaciones impredecibles en el efecto de los
fármacos.

Detectar estas señales abre la puerta a intervenciones para
prevenir complicaciones y ajustar tanto la dieta como la medicación
en beneficio del bienestar del paciente.

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El
papel del intestino y la microbiota en el Parkinson

En los últimos años, las investigaciones han señalado que el
intestino puede desempeñar un papel clave en el inicio y
progresión de la enfermedad de Parkinson
. Existen pruebas
sólidas de alteraciones tempranas en la microbiota intestinal y en
la barrera intestinal.

El sistema digestivo y el cerebro están conectados a través de
un eje nervioso y químico que influye en varias funciones del
cuerpo. Cuando se rompe el equilibrio microbiano, se producen
cambios en el entorno intestinal que pueden activar mecanismos
inflamatorios y contribuir a la neurodegeneración típica del
Parkinson.

Microbiota
alterada y permeabilidad intestinal

La disbiosis intestinal (un desbalance en las
bacterias que habitan el intestino) puede alterar la comunicación
entre el intestino y el cerebro. Este fenómeno favorece un aumento
en la permeabilidad intestinal, lo que permite que toxinas o
proteínas anómalas (como la alfa-sinucleína) crucen barreras
protectoras y alcancen el sistema nervioso. Estos cambios están
presentes en muchos pacientes antes de las primeras manifestaciones
motoras.

El reconocimiento de la disbiosis y de una mayor permeabilidad
intestinal como factores iniciadores de
Parkinson
impulsa a la comunidad científica a buscar
intervenciones dirigidas a la microbiota. Regular el ecosistema
bacteriano podría ofrecer nuevas alternativas de prevención,
especialmente en personas con antecedentes familiares o síntomas
digestivos persistentes.


Intervenciones dietéticas y estrategias para mejorar la
salud digestiva

Frente a estos hallazgos, los especialistas recomiendan
educar a los pacientes y cuidadores sobre una alimentación
balanceada
. Es esencial aumentar la ingesta de fibra
natural (frutas, verduras, cereales integrales), beber suficiente
agua y programar horarios regulares de comidas para regular el
tránsito intestinal.

El uso de prebióticos y probióticos ha mostrado
beneficios en la regulación de la microbiota y la reducción de la
inflamación intestinal. Elegir proteínas de fácil digestión y
evitar grandes cantidades en una sola comida también ayuda a
mejorar la absorción de medicamentos y reduce los síntomas
gástricos. Los ajustes nutricionales, aunque sencillos, pueden
marcar una enorme diferencia en el bienestar físico y emocional de
las personas en riesgo.

La incorporación rutinaria de ejercicio físico suave contribuye
tanto al tono muscular del intestino como al equilibrio de la
microbiota. Al mismo tiempo, es fundamental evitar automedicarse y
contar siempre con asesoría profesional individualizada.

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