Estudios científicos identifican nutrientes esenciales para el funcionamiento óptimo del sistema inmunológico, entre ellos vitaminas C y D, zinc, probióticos y antioxidantes. Estos componentes participan en la protección de barreras corporales, la respuesta celular y la reducción del estrés oxidativo.
La vitamina C, presente en cítricos, kiwi y pimiento rojo, actúa como antioxidante y favorece la actividad de las células inmunes. El zinc, disponible en semillas de calabaza, almendras y legumbres, es clave en procesos de reparación y respuesta inmune. Los antioxidantes, encontrados en frutos del bosque y brócoli, mitigan el daño oxidativo.
El pescado azul, como salmón y caballa, aporta vitamina D, vinculada al equilibrio inmunológico. Los probióticos, en alimentos fermentados como yogur, kéfir o kimchi, promueven la salud de la microbiota intestinal, factor determinante en la defensa del organismo.
La fibra, proveniente de legumbres, verduras y boniato, alimenta bacterias beneficiosas, mientras los probióticos mantienen el equilibrio digestivo. Entre los alimentos recomendados destacan:
– Cítricos y kiwi: ricos en vitamina C para el mantenimiento de mucosas.
– Brócoli y crucíferas: aportan antioxidantes y fibra.
– Arándanos y frutos rojos: contienen polifenoles que regulan el estrés oxidativo.
– Ajo y jengibre: proporcionan compuestos bioactivos con propiedades antiinflamatorias.
– Semillas y frutos secos: fuentes de zinc y vitamina E.
– Legumbres: ofrecen proteína vegetal y fibra.
– Pescado azul: suministra vitamina D y omega-3.
Combinaciones para optimizar la absorción de nutrientes incluyen yogur con frutos rojos, ensaladas con pimiento rojo y cítricos, guisos de lentejas con verduras, y pescado azul con brócoli. Expertos sugieren incorporar dos o tres alimentos clave por semana, priorizando la regularidad. La higiene y cocción adecuada de alimentos son medidas preventivas esenciales.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


