Evidencia científica sobre el consumo de huevos y su relación con el colesterol

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La relación entre el consumo de huevos y los niveles de colesterol en sangre ha sido analizada en múltiples estudios científicos. La yema de huevo contiene colesterol, pero su efecto sobre el colesterol LDL —asociado a riesgos cardiovasculares— varía según factores individuales como el metabolismo, la genética y la composición global de la dieta.

Estudios recientes indican que, en el contexto de una dieta equilibrada y baja en grasas saturadas, el consumo regular de huevos no incrementa de manera significativa el colesterol total o LDL en la mayoría de las personas. Algunos análisis reportan efectos neutros o mejoras leves en estos parámetros. Sin embargo, la respuesta individual depende de variables como el peso corporal, la ingesta de fibra, el tipo de grasas consumidas y el estado metabólico.

Las grasas saturadas, presentes en alimentos como mantequilla, embutidos o quesos curados, tienen un impacto más marcado en la elevación del LDL que el colesterol dietético del huevo. Por ejemplo, un huevo cocido acompañado de ensalada no genera el mismo efecto que uno frito con alimentos ricos en grasas saturadas.

Personas con niveles elevados de LDL, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o antecedentes de hipercolesterolemia deben evaluar su consumo de huevos. En estos casos, se recomienda realizar un seguimiento mediante analíticas periódicas y ajustar la dieta, priorizando la ingesta de fibra, aceites saludables como el de oliva y reduciendo el consumo de ultraprocesados.

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Para un consumo equilibrado, se sugieren métodos de cocción bajos en grasa (hervido, pochado o revuelto con poco aceite), combinar los huevos con verduras y moderar las grasas saturadas en el resto de las comidas. La evidencia científica subraya que los hábitos alimenticios globales son más determinantes para la salud cardiovascular que el consumo aislado de un solo alimento.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**