Te metes en la cama, apagas la luz y tu cabeza no se calla. O te duermes, pero te despiertas a mitad de noche y ya no hay vuelta atrás. Cuando esto se repite, es normal mirar suplementos, y el magnesio aparece en todas partes.
Aun así, no es una cura universal. La evidencia es mixta y el insomnio tiene muchas causas. Pero algunas personas sí notan cambios, sobre todo si su alimentación anda floja de magnesio. Aquí es donde entra la comparación: magnesio glicinato vs magnesio citrato, porque no se comportan igual.
Cómo el magnesio puede ayudar al sueño (sin prometer milagros)
El magnesio participa en funciones que le vienen bien al descanso. Primero, ayuda a que el sistema nervioso baje revoluciones, como si el cuerpo pasara a “modo pausa” al final del día. Segundo, apoya la actividad de neurotransmisores inhibitorios como el GABA, que se asocia con calma y menos activación.
Tercero, también interviene en procesos ligados a la melatonina y al ritmo circadiano, que es el reloj interno que marca cuándo toca estar despierto o con sueño. Además, puede relajar la musculatura y reducir la sensación de tensión.
¿Por qué a unas personas les funciona y a otras no? Porque depende de la causa del insomnio, del estrés, del consumo de cafeína, y de si había una ingesta baja de magnesio en la dieta.
Señales de que quizá te falte magnesio en la dieta
Calambres, tensión muscular, sensación de estrés constante o una dieta con pocas legumbres, frutos secos y verduras de hoja pueden ser pistas. Aun así, esos síntomas no confirman un déficit. Lo más útil es revisar hábitos, alimentación y salud con un profesional, sobre todo si el problema de sueño persiste.
Glicinato vs citrato: cuál suele encajar mejor si tu objetivo es dormir
El magnesio glicinato es magnesio unido a glicina, un aminoácido con perfil más calmante. Suele gustar para el sueño porque se tolera bien a nivel digestivo y no tiende a “mover el intestino”, algo clave si te despiertas con facilidad.
El magnesio citrato va unido a ácido cítrico. Se absorbe bien, pero es más probable que tenga efecto laxante, lo que puede jugar en contra si tu meta es dormir del tirón.
No hay una pieza única que cierre el debate, y no existe un estudio aislado que lo convierta en verdad absoluta. En la literatura clínica, cuando se ven mejoras del insomnio, suelen ser modestas y subjetivas, y se notan más en quienes tenían una ingesta dietaria baja de magnesio.

Cuándo elegir glicinato: estrés, ansiedad y dificultad para conciliar o mantener el sueño
Si tienes la mente acelerada, te cuesta “bajar el volumen” o sufres despertares nocturnos, el glicinato suele ser la opción más amable. Muchos expertos lo prefieren para dormir por su efecto más calmante y por su menor riesgo de molestias gastrointestinales.
Cuándo el citrato puede tener sentido: estreñimiento o necesidad digestiva (con cautela por la noche)
Si también buscas apoyo digestivo, el citrato puede encajar. El problema es que puede causar heces blandas o diarrea, y eso arruina cualquier intento de descansar. Si lo pruebas, valora el horario y tu tolerancia personal, y no asumas que “más” significa “mejor”.
Cómo probarlo con seguridad: dosis, horario y errores comunes
Pide el visto bueno médico si tienes enfermedades, tomas medicación o estás en una etapa sensible. La idea práctica es empezar con poco y subir solo si hace falta. A menudo se cita un tope común de hasta unos trescientos cincuenta miligramos al día de magnesio elemental procedente de suplementos, pero la cifra adecuada cambia según la persona.
Tómalo por la tarde o noche y sé constante durante una a dos semanas antes de juzgar resultados. Separa la toma de ciertos fármacos porque el magnesio puede interferir con su absorción. Precaución extra en embarazo, lactancia y menores. Los efectos típicos son digestivos y, a veces, somnolencia leve.
No olvides que el suplemento ayuda más si lo acompañas con una hora fija, luz baja al final del día y cenas ligeras. Evita comidas copiosas cerca de la hora de dormir. Piensa en el magnesio como un apoyo, no como un reemplazo de hábitos.


