La menopausia se define como el cese permanente de la menstruación tras 12 meses consecutivos sin ciclo menstrual. La perimenopausia es la fase de transición previa, caracterizada por fluctuaciones hormonales. Los síntomas varían según la etapa y entre mujeres, según lo documentado en guías clínicas y práctica médica.
Entre los síntomas vasomotores y del sueño se incluyen sofocos —sensación repentina de calor en rostro, cuello y pecho con enrojecimiento y sudoración—, sudores nocturnos que afectan el descanso, e insomnio o despertares frecuentes. Factores como estrés, consumo de alcohol, comidas picantes o ambientes cálidos pueden desencadenar estos episodios.
Las alteraciones hormonales, junto con el estrés y la falta de sueño, pueden generar cambios de humor, ansiedad o irritabilidad. También se reportan síntomas cognitivos como olvidos, dificultad para concentrarse y lentitud mental. Ante síntomas depresivos persistentes o pérdida de interés en actividades cotidianas, se recomienda evaluación médica.
En la perimenopausia, las menstruaciones suelen volverse irregulares, con variaciones en cantidad y frecuencia del sangrado. Otros síntomas físicos incluyen sensibilidad mamaria, cefaleas o migrañas con patrones modificados, sequedad vaginal, escozor y reducción de lubricación, que pueden causar molestias durante las relaciones sexuales. También se registran infecciones urinarias recurrentes, urgencia miccional e incontinencia.
En piel, cabello y composición corporal, se observan cambios como piel más fina, seca o propensa a picazón y acné. El cabello puede afinarse o caer, y las uñas se debilitan. En algunos casos, aumenta el vello facial. Otros síntomas frecuentes son dolor articular, hormigueos, palpitaciones ocasionales, retención de líquidos, aumento de peso, cambios en la distribución de grasa corporal y disminución de masa muscular.
*Fuente: Guías clínicas y práctica médica.*
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


