Un análisis sobre perfiles con alto rendimiento cognitivo revela tres principios recurrentes en individuos con mayor desarrollo intelectual: curiosidad activa, gestión del espacio mental y autocontrol.
La curiosidad activa se define por un enfoque proactivo hacia el aprendizaje, que incluye la verificación de datos, el contraste de fuentes y la profundización en temas sin limitarse a explicaciones superficiales. Una práctica documentada consiste en dedicar 15 minutos diarios a investigar un tema específico, priorizando la comprensión sobre la acumulación de información.
En la gestión del espacio mental, se utilizan herramientas como la soledad y el silencio para optimizar el enfoque. Actividades como caminar sin dispositivos móviles o realizar pausas sin estímulos digitales reducen la sobrecarga cognitiva, lo que facilita la organización de prioridades y la toma de decisiones.
El autocontrol se relaciona con la capacidad de evaluar consecuencias a mediano y largo plazo. Técnicas como posponer respuestas impulsivas o agendar tareas prioritarias se asocian con una menor incidencia de errores por precipitación. Un recurso común es cuestionar el impacto futuro de una acción antes de ejecutarla.
Los investigadores destacan que estos principios no son atributos innatos, sino hábitos que pueden desarrollarse mediante práctica sistemática. Acciones como formular preguntas más precisas o reservar tiempo para la reflexión contribuyen a mejorar la calidad del pensamiento de manera progresiva.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


