#Salud: las causas ocultas que debes revisar

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Las ojeras constantes no siempre hablan de noches cortas. A veces, el espejo muestra un tono oscuro aunque la persona haya dormido bien. Esto pasa porque la piel bajo los ojos es muy fina y deja ver lo que ocurre debajo, vasos, pigmento, sombras, o inflamación.

Por eso conviene mirar más allá del cansancio. Entre las causas ocultas aparecen la genética, las alergias, ciertos cambios hormonales (incluida la tiroides), hábitos diarios y déficits nutricionales. La clave está en reconocer señales simples y decidir qué revisar primero, antes de gastar en productos que prometen demasiado.

Primero: entender qué tipo de ojera es, porque no todas se forman igual

La zona periocular se parece a un papel vegetal. Con el tiempo se vuelve más transparente y también pierde soporte. En unas personas se marcan más los vasos, en otras domina el pigmento, y en muchas aparece una sombra por hundimiento.

Cuando el tono se ve violáceo o azulado, suele pesar lo vascular y la circulación. Si se ve marrón, suele haber más pigmento (melanina), a menudo por herencia o sol. Si el problema es un surco que crea sombra, la causa suele ser estructura y pérdida de volumen. Cuando hay bolsa o hinchazón, manda la retención de líquidos y la inflamación. Además, una misma cara puede mezclar varias.

Ahí se entiende por qué una crema puede fallar. Si el origen es hundimiento, ningún activo “borra” una sombra. Si el origen es vascular marcado, el cambio con tópicos suele ser discreto. Y si hay una causa médica detrás, el contorno de ojos se queda corto.

Causas ocultas que conviene revisar antes de gastar en tratamientos

Si las ojeras son persistentes, conviene buscar patrones. Cuando aparecen desde joven y se repiten en la familia, la base suele ser hereditaria, ya sea por más pigmento o por vasos más visibles. Con la edad baja el colágeno y cambia la grasa, y entonces se marcan más. Dormir ayuda al aspecto general, pero no “borra” una ojera heredada. Además, el hundimiento crea sombra aunque la piel no esté manchada.

En cambio, si el contorno pica, lagrimea o se irrita, las alergias y la dermatitis entran en juego. La congestión nasal también empeora el color, porque frena el drenaje y dilata vasos. El rascado constante añade más inflamación y oscurece. En estos casos, tratar la causa suele mejorar más que cambiar de cosmético.

Hay situaciones menos evidentes. Algunos problemas de tiroides pueden asociarse a cambios alrededor de los ojos, como hinchazón, mirada más tensa o sensación de arenilla. También otras condiciones pueden dar edema o color persistente. Si la hinchazón es marcada al despertar y no cede, si el cambio es rápido, si hay dolor, visión alterada o un lado empeora mucho, conviene una revisión médica.

Foto Freepik

¿Hábitos diarios que mantienen las ojeras activas aunque se duerma bien?

El estrés sostenido puede empeorar la circulación y favorecer la retención. Un sueño irregular también se nota en el contorno, aunque se acumulen horas. Además, el exceso de pantallas aumenta la fatiga ocular y el impulso de frotarse, lo que agrava la irritación. Una rutina más estable y pausas breves durante el día suelen ayudar.

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La alimentación también pesa. Mucha sal favorece la retención de líquidos y hace más visibles las bolsas. El alcohol deshidrata y altera el tono, y el tabaco reduce la oxigenación de la piel. Cuando faltan antioxidantes en la dieta, la piel se recupera peor. Una hidratación constante y alimentos con potasio pueden apoyar el equilibrio, sin promesas rápidas.

Por último, el sol sin protección fija el problema. La radiación UV aumenta el pigmento y daña el colágeno, por eso las ojeras marrones se vuelven más tercas. Un protector apto para el contorno y hábitos de sombra marcan diferencia con el tiempo.

¿Qué funciona según la causa y qué señales indican pedir ayuda profesional?

En ojeras con más pigmento, suelen usarse vitamina C, retinoides suaves o despigmentantes, siempre con prudencia por la sensibilidad del área. En las vasculares, medidas descongestivas y el control de la inflamación ayudan, aunque a veces el cambio es limitado. Cuando hay sombra por volumen perdido o vasos muy visibles, los procedimientos en consulta (como rellenos para el surco y tecnologías para pigmento o vasos) suelen lograr más que una crema, con un profesional cualificado y una evaluación completa.

Observar el tipo de ojera es el primer filtro. Luego, conviene corregir dos hábitos con impacto real, regular el descanso y moderar sal y alcohol. También ayuda proteger del sol cada día, porque el pigmento se fija con el tiempo. Si hay señales claras, vale más consultar que adivinar, sobre todo cuando entran en juego la genética, las alergias o la tiroides, y cuando la retención de líquidos no cede.

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