#Salud: Las 10 señales de salud que tu lengua puede mostrar

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Al cepillarse los dientes, mucha gente se mira la lengua solo para comprobar si queda espuma o restos. Ese gesto rápido puede decir más de lo que parece. La lengua suele reflejar hidratación, higiene, irritación y, a veces, carencias de nutrientes. No es una prueba médica, pero sí un aviso temprano cuando algo cambia.

Si el color se altera, aparece una capa persistente o la sensación es rara, conviene observarlo con calma. La clave no es obsesionarse, sino detectar cambios que se repiten o no mejoran.

Cómo se ve una lengua sana y cómo revisarla en casa

Una lengua sana suele verse rosada o rojo pálido, húmeda, con textura uniforme y papilas visibles. Puede tener una capa fina, pero no gruesa, y no debería haber manchas persistentes ni dolor.

Para revisarla en casa basta con luz natural, un espejo y hacerlo antes de comer o beber. Se observa el color general, la capa (si es blanca, amarilla o espesa), los bordes y la superficie. También importa la sensación, como sequedad o ardor. Si hay dolor fuerte, fiebre, sangrado, bultos o un cambio que dura más de dos semanas, conviene consultar a un dentista o médico.

Qué cambios importan más: color, capa, textura y bordes

El color orienta sobre inflamación, irritación o problemas de circulación. La capa habla de bacterias, restos o sequedad. La textura puede cambiar por falta de nutrientes o por irritación. Los bordes, cuando se ven hinchados o marcados, suelen relacionarse con presión, inflamación o boca seca. Un cambio aislado puede ser temporal, la persistencia es lo que pesa.

Cambios de color y capa en la lengua, qué pueden indicar

La lengua actúa como un “suelo” que acumula lo que pasa por la boca. Si se recubre o cambia de tono, a menudo se asocia a hábitos, higiene o deshidratación. Ayuda una limpieza suave de la lengua, beber agua, y reducir tabaco y alcohol durante unos días para ver si mejora. Cuando no mejora, toca revisar causas posibles.

Lengua blanca o con placa, de la deshidratación a los hongos

La placa blanca puede aparecer por sequedad, acumulación de bacterias o higiene insuficiente. Suele mejorar con hidratación y limpieza suave, sin raspar con fuerza. Si se ven placas espesas que no se quitan fácilmente, hay mal sabor o molestia, puede asociarse a candidiasis, sobre todo tras antibióticos o con defensas bajas. Si duele o persiste, es mejor valorarlo en consulta.

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Foto Freepik

Lengua amarilla, roja brillante, morada o azulada, señales que no conviene ignorar

La lengua amarilla puede asociarse a bacterias, tabaco y boca seca. La lengua roja brillante, a veces con ardor, puede relacionarse con falta de vitamina B12, hierro o folato, y también con inflamación. La lengua morada o rojo oscuro puede vincularse con fiebre, inflamación o circulación alterada. Si la lengua se ve azulada de forma clara, conviene pedir atención médica, ya que puede indicar falta de oxígeno o un problema circulatorio.

Textura, forma y sensación, lo que la lengua puede revelar

Además del color, hay señales que aparecen en el relieve y en cómo se siente la boca. Estrés, respiración por la boca, ciertos fármacos y alcohol pueden cambiar la saliva y empeorar el aspecto de la lengua. Un cepillado suave y una dieta variada suelen ayudar más que los enjuagues fuertes cuando hay irritación.

Lengua agrietada, bordes hinchados y lengua lisa, pistas sobre irritación o falta de nutrientes

La lengua agrietada (fisurada) a menudo es benigna, pero retiene restos si no se limpia bien. Los bordes ondulados o con marcas tipo “mordidas” pueden asociarse a deshidratación, inflamación, apretar los dientes, y en algunos casos a la tiroides. La lengua lisa, con pérdida de papilas, puede relacionarse con carencias de nutrientes, como hierro o B12.

Sequedad y ardor, cuando la boca pide más atención

La sequedad puede venir de poca agua, respiración bucal, estrés, algunos medicamentos y también de problemas como diabetes o anemia. El ardor, sobre todo con lengua roja, puede acompañar irritación o carencias. Beber agua, usar chicles sin azúcar y comentar medicación con el médico puede ayudar. Si el ardor es persistente, conviene evaluarlo.

Mirar la lengua de vez en cuando es como revisar el aceite del coche, no da un diagnóstico, pero avisa de cambios. Con hábitos simples (agua, higiene suave y menos tabaco o alcohol) muchas señales mejoran. Si el cambio dura más de dos semanas, hay dolor, fiebre, bultos, sangrado o un tono azul o morado marcado, lo prudente es pedir ayuda profesional y no dejarlo pasar. La constancia en la observación es la mejor aliada.

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