Suplementos cognitivos: evidencia científica limitada y riesgos según expertos

0
40

El mercado de suplementos destinados a mejorar funciones cognitivas como memoria, enfoque o prevención de enfermedades neurodegenerativas ha registrado un crecimiento sostenido en los últimos años. Este aumento está impulsado por estrategias de marketing en redes sociales y plataformas de comercio electrónico, donde se promocionan beneficios rápidos y transformadores. No obstante, la comunidad científica señala que no existe evidencia sólida que respalde efectos significativos en el rendimiento cognitivo de personas sanas. La percepción de mejora en algunos usuarios podría explicarse por el efecto placebo o por la presencia de estimulantes como la cafeína, que generan una sensación temporal de mayor claridad mental.

Factores como la hidratación adecuada, el descanso y el manejo del estrés también influyen en la eficacia percibida de estos productos. Organismos reguladores, como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), supervisan que los suplementos no se presenten como tratamientos médicos, aunque persisten prácticas publicitarias que utilizan testimonios anecdóticos o estudios con metodologías limitadas o cuestionables.

Entre los compuestos con cierto respaldo científico en contextos específicos se encuentran:
– **Creatina**: asociada a la producción de energía celular, con posibles beneficios en casos de fatiga física y mental.
– **Ácidos grasos omega-3 (DHA/EPA)**: recomendados como apoyo en dietas con bajo consumo de pescado.
– **Combinación de L-teanina y cafeína**: puede mejorar la atención en algunas personas.
– **Citicolina y fosfatidilserina**: estudios con resultados mixtos en memoria, mostrando efectos modestos.

Otros compuestos, como el ginkgo biloba o la melena de león, carecen de evidencia robusta en poblaciones amplias. El azul de metileno, promocionado en redes sociales, presenta riesgos potenciales de interacciones medicamentosas y efectos adversos.

Te podría interesar:

Para evaluar la idoneidad de estos productos, se recomienda:
1. Evitar aquellos que prometan resultados como ‘detox cerebral’ o la prevención de enfermedades como el Alzheimer.
2. Verificar en las etiquetas las dosis exactas, advertencias y posibles interacciones con medicamentos.
3. Priorizar marcas que cuenten con controles de calidad y análisis realizados por terceros independientes.
4. Consultar a un profesional de la salud en casos de embarazo, lactancia o condiciones médicas preexistentes.

La mejora cognitiva a largo plazo depende de factores como un sueño de calidad, una alimentación equilibrada, actividad física regular y manejo del estrés. Los suplementos pueden actuar como un complemento, pero no sustituyen hábitos saludables ni evaluaciones clínicas en presencia de síntomas persistentes.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**