#Salud: Estos 3 medicamentos de venta libre podrían ser mortales, advierte un médico

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Los medicamentos de venta libre se han ganado una reputación de
seguridad por su fácil acceso y la ausencia de receta médica. Para
muchos, comprar una pastilla para el resfriado, una tableta para la
diarrea o un jarabe para la tos no parece representar mayor riesgo
que adquirir una botella de agua. Sin embargo, esa percepción puede
ser engañosa. A pesar de sus beneficios, estos productos encierran
peligros que han encendido las alertas de expertos
médicos.

Advertencias recientes de organismos como la FDA y asociaciones
médicas señalan que sustancias encontradas en farmacias y
supermercados han causado daños graves, accidentes e incluso
muertes. Los reportes de intoxicaciones y complicaciones graves
relacionadas con
medicamentos
de venta libre aumentan, sobre todo por el uso
indebido o excesivo. Por eso, es fundamental conocer los riesgos
reales de ciertos compuestos populares que, lejos de ser
inofensivos, pueden amenazar la vida si no se usan con
responsabilidad.

Medicamentos de venta libre con mayor riesgo: difenhidramina,
dextrometorfano y loperamida

Entre los medicamentos de venta libre más peligrosos cuando se
usan mal se encuentran difenhidramina,
dextrometorfano y loperamida.
Aunque están presentes en tratamientos cotidianos para la alergia,
la tos y los problemas intestinales, los casos recientes muestran
que una ingesta fuera de las indicaciones puede producir efectos
devastadores.

El abuso de estos medicamentos crece, sobre todo en adolescentes
y adultos jóvenes que buscan experimentar sensaciones diferentes o
“auto-medicarse”. Intoxicaciones severas, alteraciones cardíacas,
daño cerebral y muertes son parte de las consecuencias detectadas
en hospitales. La FDA y organismos internacionales
publicaron en los últimos años advertencias específicas sobre estas
sustancias, recordando que la automedicación o el uso en dosis más
altas pueden cambiar el pronóstico de un día cualquiera a una
tragedia.

Difenhidramina: sedantes y alteraciones cognitivas

La difenhidramina, presente en antihistamínicos
populares como Benadryl, es uno de los medicamentos más usados para
aliviar alergias, ayudar a dormir o tratar síntomas de resfriado.
Pero este calmante natural para las molestias puede convertirse en
un potente sedante con riesgos
extraordinarios.

Dosis altas o el uso combinado con alcohol o fármacos similares
pueden provocar somnolencia intensa,
confusión y pérdida de
coordinación
. En personas mayores o quienes conducen
vehículos, los efectos suelen compararse con el
consumo de alcohol
por encima del límite legal. Estudios de la
AAA muestran que solo una dosis puede reducir la capacidad para
manejar maquinaria o cruzar una calle por la disminución de
reflejos
.

En casos extremos, la intoxicación por difenhidramina puede
causar alucinaciones,
convulsiones y arritmias
cardíacas
. Las víctimas de sobredosis llegan a emergencias
con síntomas similares a los de un accidente
cerebrovascular
, a veces irreversibles. El riesgo aumenta
cuando se mezcla con otros medicamentos, una situación común que
muchos desconocen.

Foto Freepik

Dextrometorfano: abuso y toxicidad aguda

El dextrometorfano es el ingrediente principal
en varios jarabes y tabletas para la tos. Aunque suele considerarse
seguro bajo vigilancia, los reportes médicos actuales indican un
alza en el abuso recreativo de este
medicamento.

Al buscar estados de euforia o desconexión, algunas personas
toman grandes cantidades, motivadas por información errónea en
redes sociales. Esto puede provocar alucinaciones,
cambios perceptivos y, en dosis elevadas,
daño cerebral. El mayor peligro se da en la
depresión respiratoria, que bloquea la capacidad
del cuerpo para recibir oxígeno y puede llevar a un paro
respiratorio en cuestión de minutos.

Además, el uso repetido de dextrometorfano lleva a tolerancia,
lo que impulsa a incrementar las dosis con rapidez, elevando de
forma alarmante el riesgo de accidentes, coma o muerte. Los
hospitales reportan cada vez más casos de adolescentes con
intoxicaciones severas que requieren reanimación y atención
prolongada.

Loperamida: riesgos cardíacos y peligros de
sobredosificación

La loperamida se vende como solución rápida
para la diarrea, pero en grandes cantidades puede transformarse en
un enemigo invisible. Su acción sobre los canales de
potasio en el corazón
tiene el potencial de provocar
arritmias fatales incluso en personas sin
antecedentes de enfermedad cardíaca.

El consumo excesivo (a menudo con la idea equivocada de
controlar otros efectos físicos, como síntomas de abstinencia por
opioides) se asocia a convulsiones y
desmayo súbito. Varios informes clínicos modernos
documentan muertes súbitas e ingresos a cuidados intensivos tras la
automedicación descontrolada con loperamida.

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El riesgo es más alto en personas que mezclan loperamida con
otros fármacos, ignorando la advertencia de las etiquetas. La
principal barrera para prevenir daños graves está en la falta de
conciencia sobre estos efectos, ya que muchos consideran
erróneamente a la loperamida como “sin potencial de daño” por su
uso tan común.

Consecuencias y poblaciones en riesgo: automedicación y
vulnerabilidad

El mayor peligro no solo está en los medicamentos, sino en la
automedicación irresponsable y en la
vulnerabilidad de ciertos grupos. Niños, adultos mayores y quienes
tienen enfermedades crónicas cargan con un riesgo mucho mayor por
sus características metabólicas y condiciones previas.

La falta de atención profesional acrecienta la probabilidad de
efectos no deseados, desde reacciones leves a daños permanentes.
Los datos actuales señalan que la mayoría de ingresos hospitalarios
por intoxicación con medicamentos OTC ocurre por falta de consulta
o interpretación incorrecta de las etiquetas. Esto subraya la
necesidad de educación continua y control en los
hogares sobre el acceso a estos productos.

Efectos graves en niños y adultos mayores

El metabolismo de niños y adultos mayores responde de manera
distinta a los medicamentos. En los pequeños, pequeñas variaciones
en la dosis pueden llevar a convulsiones,
falla orgánica o problemas respiratorios
críticos.

En adultos mayores, la acumulación del medicamento (por
metabolismo más lento) los expone a toxicidad y
eventos adversos graves como caídas, confusiones y deterioro
cognitivo. Son grupos altamente propensos a errores en la dosis,
sobre todo cuando la información del medicamento no se comprende
del todo y no se consulta a un médico o farmacéutico.

La falta de supervisión, combinada con múltiples medicamentos
recetados, crea un ambiente donde las reacciones negativas se
multiplican y pasan inadvertidas hasta que ya es tarde.

Automedicación y desconocimiento de las etiquetas

El acto de tomar un medicamento sin receta puede parecer
inofensivo. Sin embargo, no leer las etiquetas o
asumir que todos los productos de venta libre son equivalentes
genera una falsa confianza. Al mezclar fármacos que no deberían
combinarse, o al usar tratamientos por más tiempo de lo sugerido,
el riesgo de interacciones peligrosas y
sobredosis se dispara.

Muchos usuarios llegan a emergencias por no conocer los
principios activos o las advertencias sobre efectos adversos
graves. Los errores más comunes incluyen tomar medicamentos para la
alergia y el sueño a la vez, o repetir dosis sin respetar los
intervalos establecidos. Solamente el apoyo de profesionales
capacitados puede ayudar a entender de verdad el alcance, los
límites y las advertencias de cada medicamento disponible sin
receta.

La experiencia de miles de pacientes demuestra que la
información (leída, comprendida y consultada profesionalmente) es
la mejor defensa frente a consecuencias fatales por automedicación
con medicamentos
de venta libre.

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