La melatonina, conocida como la “hormona del
sueño”, juega un papel clave en la regulación de los ciclos de
sueño-vigilia. Esta molécula, producida naturalmente por la
glándula pineal, ayuda a sincronizar el cuerpo con los ritmos
circadianos. Sin embargo, el uso de melatonina sintética en forma
de suplementos no siempre es seguro o recomendado.
¿Qué es la
melatonina y cómo funciona?
La melatonina es una hormona producida en el cerebro en
respuesta a la oscuridad. Ayuda a reducir la temperatura corporal y
a preparar el cuerpo para dormir. Se encuentra en
concentraciones máximas durante la noche y
comienza a disminuir poco antes del amanecer, marcando el inicio
del ciclo de vigilia.
Aunque en ocasiones se utiliza la melatonina
sintética para tratar trastornos como el insomnio o los efectos del
desfase horario, este enfoque tiene cierta controversia. El cuerpo,
en la mayoría de los casos, puede autorregular sus niveles de
melatonina con la exposición adecuada a la luz natural y buenos
hábitos de sueño.
¿Cuándo es
perjudicial tomar melatonina?
Aunque muchas personas asocian la melatonina con una solución
inofensiva para dormir, no está exenta de riesgos. Su
suplementación está desaconsejada en numerosos casos:
Interacción con medicamentos: la melatonina
puede interferir con ciertos fármacos como anticoagulantes,
antidepresivos y tratamientos para la
presión arterial. Estas interacciones pueden reducir la
eficacia de los medicamentos o intensificar sus efectos
secundarios.
Efectos secundarios inesperados: varias
personas han reportado síntomas como mareos, cefaleas, vómitos, o
incluso pesadillas y temblores. En casos más graves, afecta el
estado de ánimo y causa irritabilidad o depresión de corta
duración.
Trastornos médicos preexistentes: para quienes
sufren de epilepsia, enfermedades autoinmunes, o trastornos
inflamatorios, la melatonina puede agravar los síntomas. También
está contraindicada en personas con problemas de coagulación o
trastornos del comportamiento.
Uso prolongado: se recomienda no superar los
dos o tres meses de uso continuo. La dependencia o la desregulación
de la producción natural del cuerpo puede generar complicaciones a
largo plazo.

La
variabilidad en la dosificación y calidad de los
suplementos
Uno de los mayores desafíos relacionados con los suplementos de
melatonina es la falta de regulación. Estudios han demostrado que
muchas marcas contienen dosis muy superiores a las indicadas en sus
etiquetas, en ocasiones hasta un 500% más de lo
anunciado. Además, pueden contener contaminantes no
detectados debido a controles de calidad insuficientes, lo cual
aumenta los riesgos para los consumidores.
Esta incertidumbre en la composición del producto hace difícil
calcular una dosis segura y eficaz, llevando a posibles efectos
adversos o sobredosificaciones accidentales.
Alternativas
a la melatonina para dormir mejor
En lugar de recurrir a suplementos, existen estrategias
naturales y efectivas para mejorar la calidad del sueño:
Exposición a la luz natural: pasar tiempo al
sol durante el día ayuda a regular los ritmos circadianos. Por las
noches, reduce la exposición a la luz artificial, especialmente en
pantallas, que emiten luz azul y suprimen la producción de
melatonina.
Rutinas antes de dormir: crear un ambiente
relajante antes de ir a la cama fomenta un mejor descanso.
Actividades como leer, meditar o escuchar música tranquila son
excelentes opciones.
Alimentos ricos en melatonina: consumir
cereales integrales, nueces, frutas como las cerezas o plátanos, y
vegetales como el brócoli, puede estimular la producción de esta
hormona de manera natural.
Terapias cognitivo-conductuales: para quienes
sufren de insomnio crónico, trabajar en la gestión de pensamientos
y hábitos negativos relacionados con el sueño puede ser efectivo y
proporciona beneficios a largo plazo.
Ejercicio regular: la actividad física, cuando
se practica a horas adecuadas, mejora tanto la calidad como la
cantidad de sueño.
La
melatonina, aunque útil en ciertos casos a corto plazo, no
debería ser tu primera opción para resolver problemas de sueño. Sus
efectos secundarios, interacción con medicamentos y la
falta de regulación en los suplementos disponibles en el
mercado la convierten en una solución que debe manejarse con
cautela. En su lugar, priorizar hábitos saludables y estrategias
naturales no solo es más seguro, sino que también promueve una
relación más sostenible con el descanso.
Antes de considerar la suplementación, es fundamental consultar
con un profesional de la salud que pueda evaluar tus necesidades
individuales. Dormir bien es esencial, pero es mejor abordarlo
desde un enfoque integral y consciente.



