#Salud: ¿Dolor de espalda constante? 5 señales de que es momento de ver a un especialista en columna

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El dolor de espalda que se repite puede colarse en la rutina como una piedrita en el zapato, al principio molesta poco, luego condiciona todo. La columna no solo sostiene el cuerpo, también protege nervios que llevan fuerza y sensibilidad a brazos y piernas, por eso algunos síntomas van más allá del dolor. Muchas molestias nacen de sobrecarga, mala postura o una distensión muscular, pero también pueden existir cambios degenerativos que aumentan con la edad.

Primero, entender qué hace un especialista en columna y por qué puede marcar la diferencia

Un especialista en columna es un médico con formación centrada en problemas del cuello y la espalda, puede venir de traumatología u ortopedia, neurocirugía, o medicina física y rehabilitación con enfoque específico en columna. Su trabajo es identificar con precisión el origen del dolor y de los síntomas neurológicos, no solo “calmar” la molestia.

Suele diagnosticar y tratar cuadros como hernia de disco, estenosis espinal, espondilolistesis, ciática y compresiones nerviosas. A diferencia de una consulta general, su evaluación se orienta a detectar señales finas, como desgaste discal o presión sobre nervios, que a veces pasan desapercibidas cuando el dolor se atribuye solo a contracturas o estrés.

Señal clave: el dolor no se va o vuelve una y otra vez

Cuando el dolor de cuello o espalda dura semanas, o reaparece cada poco y limita tareas simples (sentarse, conducir, dormir, cargar bolsas), conviene una revisión más completa. En guías y recomendaciones clínicas recientes se insiste en no normalizar un dolor que no mejora tras un periodo razonable, a menudo alrededor de dos semanas, o que va en aumento.

También importa la respuesta a lo básico: descanso relativo (sin inmovilizarse), ajustes de actividad, analgésicos de venta libre bien usados y fisioterapia. Si, pese a esto, el cuadro se estanca, el riesgo es que un problema de fondo progrese y termine generando más dolor o síntomas nerviosos.

Cuando el tratamiento habitual ya no alcanza

Hay señales claras en la vida diaria: la persona cumple ejercicios guiados, cuida la postura, evita cargas y aun así el dolor regresa al levantarse, al caminar o al estar de pie. En ese punto, un especialista puede proponer un plan escalonado, desde fármacos con receta o infiltraciones dirigidas al dolor nervioso, hasta cirugía en casos seleccionados, por ejemplo, si hay una compresión evidente o inestabilidad que explica los síntomas.

Foto Freepik

Señales neurológicas: el dolor se mueve, aparece hormigueo o hay debilidad

El dolor que “viaja” suele ser una pista. En la zona lumbar, si baja hacia glúteo, muslo o pantorrilla, y sobre todo si pasa de la rodilla hasta el pie, puede sugerir irritación o compresión de raíces nerviosas (un patrón típico de ciática). En el cuello ocurre algo parecido: el dolor que se extiende a hombro, brazo, mano o dedos puede indicar compromiso nervioso por hernia discal o estrechamiento del canal.

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A veces el dolor en sí es discreto, y lo que más destaca es hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza. Si no hay una explicación local clara (como un problema en muñeca o codo), una valoración de columna ayuda a no confundir el origen.

Atención urgente si aparece pérdida de control de esfínteres o debilidad que empeora

La consulta no debe esperar cuando aparecen retención urinaria o incontinencia, pérdida de sensibilidad en la zona genital, o debilidad progresiva en piernas o pies. Son señales de posible compresión nerviosa grave y requieren atención inmediata para evitar secuelas.

Banderas rojas de salud general que no se deben ignorar

Aunque la mayoría de dolores de espalda son benignos, algunas situaciones exigen una evaluación rápida. La combinación de dolor con fiebre o una infección reciente, sobre todo en personas con factores de riesgo, obliga a descartar procesos infecciosos. Un antecedente personal de cáncer también cambia el enfoque, porque el médico debe valorar causas menos frecuentes.

Otro aviso importante es el dolor nuevo e intenso tras una caída o golpe, o en personas con osteoporosis, donde una fractura puede pasar desapercibida al principio. El objetivo no es alarmar, sino descartar a tiempo infecciones, fracturas o tumores, poco comunes pero relevantes.

Registrar cuánto dura el dolor, qué lo empeora, si baja a la pierna o al brazo, y si hay hormigueo ayuda a llegar antes al diagnóstico. Si el cuadro persiste, se repite o trae síntomas neurológicos, una cita con especialista en columna puede ahorrar meses de molestias. Y si aparece fiebre, un trauma reciente, o cambios en esfínteres o fuerza, la vía adecuada es la atención urgente.

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