Ciencia explica cómo el alcohol afecta la pérdida de peso

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El alcohol incide en los procesos de pérdida de peso debido a su aporte calórico y efectos metabólicos. Cada gramo de alcohol proporciona 7 kcal sin nutrientes esenciales. Una cerveza estándar (330 ml) contiene entre 130 y 150 kcal, una copa de vino (150 ml) alrededor de 120-130 kcal, y los combinados con refrescos superan las 200 kcal por unidad. Estas calorías no generan saciedad, y el organismo prioriza su metabolización, lo que puede ralentizar temporalmente la oxidación de grasas.

Estudios observacionales vinculan el consumo de alcohol con un aumento en la ingesta de alimentos altos en grasas, sal o azúcares, especialmente en contextos sociales, debido a una reducción en los mecanismos de autocontrol. Investigaciones también lo asocian con una mayor acumulación de grasa visceral, particularmente en la zona abdominal, efecto que se intensifica al combinarse con comidas copiosas o sedentarismo.

El alcohol interfiere con los ciclos del sueño, afectando las fases profundas y REM, lo que reduce su calidad. Esto puede generar mayor fatiga diurna e incidir en la motivación para realizar actividad física.

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Para mitigar su impacto, se recomienda reducir la frecuencia de consumo, optar por bebidas con menor aporte calórico —como vino o cerveza light— y evitar mezclas azucaradas. Una pausa temporal de varias semanas permite evaluar su efecto en el peso y la calidad del sueño. La evidencia científica señala que el alcohol no es un factor determinante por sí solo en la pérdida de peso, pero su consumo regular puede dificultar el mantenimiento de un déficit calórico sostenido.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**