El intervalo recomendado para realizar actividad física después de comer depende del tamaño de la porción, la composición nutricional y la intensidad del ejercicio. Durante la digestión, el organismo concentra el flujo sanguíneo en el sistema digestivo, lo que puede generar incomodidades como pesadez, acidez, náuseas o calambres si se inicia un entrenamiento intenso. Este riesgo es mayor con comidas copiosas, altas en grasas o fibra, o en actividades de alto impacto.
Expertos en nutrición y deporte establecen las siguientes pautas:
– **Alimentos ligeros** (fruta, yogur, barritas energéticas o frutos secos): entre 0 y 60 minutos antes de ejercicios de baja intensidad, como caminata, yoga o movilidad articular.
– **Comida estándar**: entre 1 y 2 horas, adaptándose a la tolerancia individual.
– **Comidas abundantes o de digestión lenta** (fritos, salsas cremosas o grandes porciones): entre 2 y 4 horas, especialmente si el entrenamiento incluye running, HIIT o levantamiento de pesas.
La intensidad del ejercicio influye en estos tiempos. Actividades de bajo impacto suelen ser compatibles con la digestión en curso, mientras que esfuerzos de alta intensidad requieren mayor espera. Señales como ligereza y energía estable indican que el cuerpo está preparado para el ejercicio. Síntomas como pesadez, ardor o eructos frecuentes sugieren posponer la actividad.
Ante molestias recurrentes, se recomienda reducir las porciones previas al entrenamiento y evitar alimentos con alto contenido graso. Si los síntomas persisten, se sugiere consultar a un médico o nutricionista para una evaluación personalizada.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


