La migraña no es un solo tipo, y por eso a veces parece un “puzle” difícil de encajar. Dos personas pueden decir “tengo migraña” y, aun así, vivir ataques muy distintos.
Por esa razón, reconocer tu patrón ayuda a elegir mejor el tratamiento, prevenir crisis y saber cuándo pedir ayuda. Esta guía te orienta, pero no sustituye un diagnóstico médico.
Señales clave para reconocer tu patrón
Piensa en tu ataque como una historia con tres actos. Antes, puede haber avisos sutiles, como cansancio raro o hambre. Durante, manda el dolor, pero también importan los detalles: si cambia la visión, si aparece mareo, si notas debilidad, y cómo evoluciona todo con el paso de las horas. Después, muchas personas quedan “resacosas”, con niebla mental o sensibilidad.
La pista más útil suele ser la aura, y la segunda, la frecuencia. También cuenta qué síntoma domina: hay quien sufre sobre todo el dolor pulsátil; otros viven un vértigo que les corta el día aunque el dolor sea leve.
¿Aparece un aura antes del dolor?
El aura es un grupo de síntomas neurológicos que suelen aparecer poco antes del dolor o al inicio. Puede sentirse como luces, líneas onduladas, puntos ciegos, hormigueo en cara o mano, o dificultad para hablar. A menudo dura entre unos minutos y una hora, y luego llega el dolor típico.
Si el dolor aparece sin señales previas y “entra en escena” sin avisar, es más compatible con migraña sin aura (aunque cada cuerpo tiene matices).
¿Con qué frecuencia te pasa y cuántos días al mes te duele?
La diferencia entre migraña episódica y migraña crónica no es solo “me pasa mucho”. Se considera crónica cuando hay dolor de cabeza más de quince días al mes durante al menos tres meses, y varios de esos días tienen rasgos migrañosos.
Cuando la frecuencia sube, también crece el impacto en sueño, trabajo y ánimo. Además, usar analgésicos muy a menudo puede empeorar el cuadro, así que conviene hablarlo pronto.
Tipos de migraña más comunes y cómo suelen sentirse
No hace falta memorizar etiquetas, pero sí reconocer el “sabor” del ataque. La migraña con aura y la migraña sin aura son las más habituales. La crónica describe la frecuencia. Otras, como la vestibular, la retiniana o la hemipléjica, se distinguen porque el síntoma principal no siempre es el dolor.
Migraña sin aura vs migraña con aura (la diferencia que más confunde)
La migraña sin aura suele ser la más frecuente: dolor pulsátil, a menudo de un lado, con náuseas y sensibilidad a la luz y al ruido. Puede empeorar al moverte o subir escaleras.
En la migraña con aura, primero aparecen síntomas neurológicos y luego un dolor muy parecido. Y ojo, no todas las auras son visuales, a veces son sensoriales o del habla.
Cuando el problema principal es el equilibrio o la visión en un solo ojo
La migraña vestibular se parece a un “barco en tormenta”: vértigo, inestabilidad, mareo intenso, y a veces poco dolor de cabeza. Puede descolocar incluso sentado.
La migraña retiniana da cambios visuales temporales en un solo ojo. En la práctica, el aura típica suele afectar el campo visual de ambos ojos, aunque se sienta “en la vista”, mientras la retiniana se percibe claramente “de un ojo”.
Cómo confirmarlo con tu médico sin perderte: diario de migraña y señales de alarma
El diagnóstico suele salir de una buena historia clínica. Un diario sencillo, bien hecho, acelera mucho el proceso y evita pruebas innecesarias. La clave es repetir patrones, no recordar “más o menos”.
Qué apuntar durante dos a cuatro semanas para acercarte al diagnóstico
Anota la hora de inicio, duración, intensidad, lado de la cabeza y si hubo aura. Registra náuseas, sensibilidad a luz, sonido u olores, y si el movimiento lo empeora. Apunta menstruación, sueño, estrés, comidas, alcohol, ejercicio, medicación y respuesta. Cuando lo repites varios días, el patrón se hace evidente.
Cuándo no esperar: síntomas que se parecen a un ictus u otra urgencia
La migraña hemipléjica puede causar debilidad o parálisis temporal, y necesita valoración médica porque se parece a un ictus. Busca atención urgente si aparece debilidad nueva, cara caída, dificultad para hablar, pérdida de visión intensa, el peor dolor de cabeza de tu vida, fiebre con rigidez de cuello, dolor tras un golpe, o síntomas nuevos durante el embarazo.
Si tus síntomas cambian, se vuelven más intensos, o aparecen señales de alarma, consulta cuanto antes.


