En TikTok, lavarse el pelo dejó de ser un trámite y pasó a parecerse a una rutina de cuidado facial. Esa skinificación del cabello explica por qué ahora se habla de sérums para el cuero cabelludo, exfoliantes con ácidos y tratamientos nocturnos. Una de las figuras que más ha empujado este enfoque es Abbey Yung, tricóloga y creadora de contenido, que popularizó una rutina capilar de 11 pasos con una idea clara: el orden, la constancia y la personalización mandan. El atractivo es evidente, promesas de más brillo, menos rotura y mejor aspecto, pero copiar capas sin criterio puede acabar en irritación o pelo pesado.
Antes de empezar, entender qué promete y para quién tiene sentido
Este tipo de rutina busca poner orden cuando el pelo se ve apagado, con frizz, con puntas que se parten o con sensación de menos densidad. También intenta resolver un problema común en redes, la acumulación de productos y contaminación que deja la fibra “apagada”. El punto clave es que no todo el mundo necesita todo, muchos pasos son opcionales y dependen del estado real del cabello y del cuero cabelludo. En tricología, las rutinas largas se defienden cuando hay daño por calor, decoloración o química y cuando se ajustan bien. En pelo fino o cuero cabelludo graso, sumar capas puede apelmazar y provocar molestias.
Señales de que conviene simplificar y no hacer los 11 pasos
Cuando aparece picor, rojeces o grasa más rápida, la rutina suele estar pasando factura. También alerta el pelo pesado, opaco o rígido después de repetir productos de bond repair sin necesitarlo. Si se nota más caída de la habitual, conviene no normalizarlo como “adaptación”. Reducir capas, espaciar el champú clarificante y volver a lo básico suele ayudar, el objetivo es un cuero cabelludo estable y una fibra con buena respuesta al tacto.
Los 11 pasos en orden, con el objetivo real de cada uno
En TikTok se cuenta como una historia con cinco actos: preparar, limpiar, tratar, sellar y mantener. La preparación suele incluir reparación de enlaces antes del lavado si hay daño, y un aceite prelavado solo en medios y puntas para mejorar el deslizamiento. La limpieza combina un clarificante de uso ocasional para retirar acumulación y, si hace falta, un segundo champú orientado a una necesidad concreta (grasa, descamación, picor).
Después llega el bloque de tratamiento: reparación de enlaces tras el lavado cuando toque, y luego mascarilla o gloss para tratar, seguida de acondicionador para sellar. Una regla simple ayuda a no perderse, la mascarilla “trabaja” y el acondicionador “cierra”. Fuera de la ducha aparecen el tratamiento poslavado con tiempos de espera, el leave-in que hidrata y el protector térmico. El peinado se completa con styling si se busca definición o se usa calor, y un sérum o aceite final solo si el frizz o la sequedad lo piden. Entre lavados entran brumas, champú seco, aceites ligeros o tratamiento nocturno.
Cómo ajustar los pasos según cuero cabelludo graso, seco o con caspa
En cuero cabelludo graso suele funcionar recortar aceites y selladores, y apostar por limpieza bien elegida y tónicos ligeros. En cuero cabelludo seco o sensible, conviene evitar clarificantes frecuentes y exfoliación agresiva, y priorizar fórmulas suaves y capas hidratantes en largos. En caspa o picor, suele ser más útil un champú de tratamiento y un enfoque respetuoso con la microbiota que sumar muchos productos. El interés por esta zona crece, un análisis de tendencias con datos de Spate mostró subidas claras en búsquedas de sérums para el cuero cabelludo.
Errores típicos que TikTok no siempre cuenta y cómo evitarlos
El primero es abusar del clarificante, limpia mucho y, si se repite sin necesidad, reseca y descompensa. El segundo es encadenar bond repair por rutina, sin daño estructural, lo que puede dejar la fibra rígida y sin brillo. El tercero es la acumulación de capas en el cuero cabelludo, con picor y microirritación, y hasta caída reactiva en personas predispuestas. Para evitarlo, suele bastar con elegir pocos pasos base, introducir cambios de uno en uno, usar menos cantidad y aplicar cada producto donde toca (raíces o largos).
La versión sostenible: una rutina corta inspirada en los 11 pasos
Una versión realista mantiene la lógica sin saturar: limpieza adecuada al cuero cabelludo, un tratamiento según necesidad (hidratación o reparación), un leave-in con protección térmica, y un toque final si hay encrespamiento. El resto funciona como extras con motivo claro, acumulación puntual, puntas muy secas o temporadas de más calor y plancha. El resultado suele ser más constante y más fácil de sostener.
El valor de la rutina no está en acumular botes, sino en el orden y en escoger lo que encaja con cada pelo. Un cuero cabelludo sano sostiene el brillo a largo plazo, y la fibra agradece menos ruido y más coherencia. Al final, el mejor “método TikTok” es el que mejora el pelo sin crear un problema nuevo.


