#Salud: Cómo estimular el cerebro después de los 60: actividades que sí funcionan

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Después de los 60, el cerebro no se “apaga”. Se adapta. Como un músculo, responde a lo que se practica con constancia. Por eso, “estimular el cerebro” no significa solo memorizar más, también implica sostener la atención, cuidar el ánimo y mantener la autonomía en tareas cotidianas.

La buena noticia es sencilla: los hábitos repetidos, agradables y seguros pueden mejorar el rendimiento mental. La propuesta que sigue reúne actividades prácticas, con apoyo de estudios recientes en personas mayores, y con ajustes realistas para distintos niveles de energía.

¿Por qué el movimiento es el punto de partida para una mente más ágil?

El cerebro necesita riego sanguíneo, oxígeno y señales nuevas para seguir afinando conexiones. El movimiento ayuda en ese “mantenimiento” diario porque mejora la circulación y favorece áreas relacionadas con la memoria y el aprendizaje. Además, cuando el cuerpo se activa, suele dormir mejor, y el sueño es un aliado directo de la atención.

La evidencia reciente también apunta a una idea útil: combinar ejercicio físico con pequeños retos mentales ofrece más rendimiento que hacerlo todo por separado. No hace falta complicarlo. Lo que marca la diferencia es elegir algo sostenible, repetirlo y subir el desafío de forma gradual, sin dolor ni agotamiento.

Actividades físicas que estimulan el cerebro y se pueden mantener en el tiempo

Para muchas personas, caminar a ritmo moderado es el punto de apoyo. Se puede adaptar al día, al clima y al estado de ánimo. La bicicleta estática o la natación cumplen una función parecida, con bajo impacto articular, y suelen facilitar la regularidad.

Si se busca un extra cognitivo, el baile suma coordinación, orientación y memoria de secuencias. Recordar pasos es como ordenar una estantería, primero cuesta, luego el cuerpo lo hace solo. En paralelo, yoga y taichí entrenan equilibrio y atención, y suelen bajar la tensión física, lo que mejora la claridad mental.

También conviene incluir trabajo de fuerza con bandas elásticas o peso corporal. Estudios recientes en adultos mayores han observado que el entrenamiento de fuerza mantenido durante meses se asocia con mejoras en función cerebral, incluso con cambios compatibles con un “cerebro más joven” en ciertas medidas. Para hacerlo seguro, ayuda empezar poco a poco, calentar, hidratarse y consultar si aparece dolor, falta de aire o mareo.

Foto Freepik

Retos mentales que de verdad crean hábito y entrenan memoria y atención

El cerebro aprende mejor cuando el reto sube de nivel, igual que una cuesta que se aumenta por tramos. La lectura profunda, con un resumen mental al terminar un capítulo, entrena comprensión y concentración. La escritura tipo diario, aunque sea breve, ordena ideas y refuerza recuerdos recientes.

Los crucigramas y rompecabezas funcionan cuando se repiten, sin convertirlos en una obligación. También ayudan ejercicios de memoria con recuperación espaciada, por ejemplo recordar una lista corta, revisarla al cabo de unas horas y volver al día siguiente. En estudios amplios con mayores, el entrenamiento de velocidad de procesamiento, realizado en sesiones repartidas y con refuerzos, se ha asociado con menor riesgo de demencia a largo plazo.

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Para completar, el mindfulness y la creatividad (dibujo, pintura) sostienen la atención y ofrecen descanso emocional, que a su vez mejora el rendimiento mental.

La combinación que más funciona: social, novedoso y con un toque de dificultad

Cuando el plan incluye novedad, reto y algo social, suele durar más. Caminar mientras se cuenta hacia atrás, aprender una coreografía en grupo o apuntarse a una clase nueva mezcla cuerpo y mente sin que parezca “entrenamiento”. Además, la conversación y el sentido de pertenencia reducen el aislamiento, que pesa sobre la memoria y el ánimo.

Si hay movilidad limitada, la adaptación también estimula: movimientos sentados al ritmo de música, práctica suave con manos, respiración guiada y ejercicios de equilibrio con apoyo. Lo importante es que la actividad sea lo bastante fácil para empezar hoy, y lo bastante interesante para repetir mañana.

Para la próxima semana, conviene que la persona elija una actividad física y una mental, y anote cómo duerme, cómo se concentra y cómo se siente; esos cambios pequeños suelen ser la primera señal de que el cerebro está respondiendo.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.
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