CBD en reumatismo: evidencia científica y limitaciones en su uso terapéutico

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El cannabidiol (CBD), compuesto no psicoactivo derivado del cannabis, se ha investigado como coadyuvante en el manejo sintomático de enfermedades reumáticas, caracterizadas por dolor, rigidez e inflamación en articulaciones y tejidos adyacentes. Su mecanismo de acción incluye la interacción con el sistema endocannabinoide, involucrado en la regulación del dolor y la inflamación, así como la modulación de vías como TRPV1 y marcadores inflamatorios (TNF-α, IL-6), según estudios preclínicos y en modelos animales.

La evidencia en humanos es limitada. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en 2023, con 45 pacientes diagnosticados con artritis reumatoide, no encontró mejoras significativas en la actividad de la enfermedad ni en marcadores inflamatorios objetivos tras la administración oral de CBD. Algunos participantes reportaron reducción del dolor, pero las dosis más elevadas se asociaron con menor tolerancia y efectos adversos.

El CBD tópico, aplicado en cremas o geles sobre articulaciones afectadas, es una de las modalidades más evaluadas para el alivio localizado. Sin embargo, la ausencia de ensayos clínicos amplios y estandarizados impide confirmar su eficacia en patologías como artritis reumatoide u osteoartrosis. En administración oral, combinaciones de CBD con THC, como esprays sublinguales, han mostrado indicios de mejora en dolor y sueño en estudios de pequeña escala, aunque con resultados inconsistentes en rigidez articular. La inclusión de THC conlleva riesgos adicionales, como somnolencia o mareos.

Se recomienda iniciar con dosis bajas de CBD, evaluar respuestas concretas (dolor, movilidad, calidad del sueño) y seleccionar productos con certificaciones de calidad verificables. La elección entre formas tópicas u orales depende de la localización y gravedad de los síntomas. El CBD puede interactuar con fármacos utilizados en reumatología, como antiinflamatorios no esteroideos, corticoides o inmunomoduladores. Entre los efectos adversos reportados se incluyen somnolencia, sequedad bucal y molestias gastrointestinales. En casos de brotes agudos con fiebre, inflamación marcada o dolor intenso, su uso no debe priorizarse sobre el tratamiento médico establecido.

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La evidencia disponible sugiere que el CBD podría proporcionar alivio sintomático en ciertos pacientes, aunque su eficacia varía según el individuo, el producto y la condición específica. Su aplicación debe ser complementaria, con supervisión profesional y expectativas basadas en datos objetivos.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**