Taquicardia en adultos: qué es, causas y recomendaciones clínicas

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La taquicardia en adultos se define como un ritmo cardíaco superior a 100 latidos por minuto en estado de reposo. Este fenómeno puede ser una respuesta fisiológica normal ante situaciones como ejercicio físico, fiebre o estrés, o estar asociado a condiciones médicas que requieren evaluación profesional.

Entre los factores desencadenantes reversibles se incluyen el estrés, la ansiedad, la privación de sueño, la deshidratación y el consumo de sustancias como cafeína, alcohol y tabaco. La modificación de estos hábitos suele contribuir a la normalización del ritmo cardíaco.

Causas médicas que requieren atención clínica abarcan anemia, hipertiroidismo, hipertensión arterial, apnea del sueño, infecciones, desequilibrios electrolíticos (como niveles bajos de potasio o magnesio) y patologías cardíacas. Pruebas diagnósticas como el electrocardiograma y análisis de sangre permiten identificar el origen del problema.

Los síntomas de la taquicardia varían entre individuos. Algunos pacientes perciben palpitaciones, latidos irregulares o sensación de aleteo en el pecho, mientras que otros no experimentan molestias. Cuando hay síntomas, estos pueden incluir disnea (dificultad para respirar), mareos, debilidad, sudoración o presión torácica. La evaluación del contexto, duración y frecuencia de los episodios es clave para determinar su relevancia clínica.

Se recomienda buscar atención médica inmediata en casos de taquicardia acompañada de dolor torácico intenso, dificultad respiratoria severa, confusión, síncope (desmayo) o persistencia del ritmo acelerado en reposo. Pacientes con antecedentes de enfermedades cardiovasculares deben considerar estos episodios con especial atención.

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Para la prevención de episodios de taquicardia, se sugieren hábitos como mantener un patrón de sueño adecuado, asegurar una hidratación suficiente, realizar actividad física moderada de forma regular y aplicar técnicas de relajación. Limitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco también contribuye a la estabilidad del ritmo cardíaco. En casos de riesgo identificado, el seguimiento médico puede incluir pruebas como electrocardiogramas, análisis clínicos o tratamientos farmacológicos, como el uso de betabloqueadores.

La evaluación por un profesional de la salud es esencial cuando los episodios son recurrentes, prolongados o se presentan junto con síntomas de alarma. La identificación oportuna de causas subyacentes permite implementar medidas preventivas o terapéuticas adecuadas.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**