Dieta mediterránea reduce grasa hepática según estudios clínicos

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La esteatosis hepática, condición caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en el hígado, está asociada a un exceso calórico prolongado y resistencia a la insulina. Investigaciones clínicas indican que modificaciones en la dieta pueden disminuir la grasa hepática y normalizar parámetros bioquímicos como transaminasas y triglicéridos sin requerir restricciones extremas en la alimentación.

La dieta mediterránea es el patrón dietético con mayor respaldo científico para abordar este trastorno. Este modelo prioriza el consumo de alimentos no procesados, vegetales y grasas insaturadas, limitando azúcares añadidos y harinas refinadas. Las recomendaciones incluyen:
– Verduras y frutas enteras en cada comida principal.
– Legumbres y cereales integrales (avena, arroz integral) varias veces por semana.
– Proteínas magras: pollo, pavo, huevos y pescado, incluyendo especies azules dos veces por semana.
– Grasas saludables: aceite de oliva virgen extra como principal fuente lipídica, frutos secos en cantidades moderadas y lácteos bajos en grasa como yogur natural o kéfir.

Se recomienda limitar el consumo de:
– Bebidas azucaradas, refrescos y zumos industriales.
– Bollería, snacks y productos ultraprocesados.
– Fritos, embutidos, carnes con alto contenido graso y cereales refinados (pan, arroz o pasta blancos).

En pacientes con sobrepeso u obesidad, una reducción gradual del 7-10% del peso corporal se asocia con mejoras significativas en la esteatosis hepática. Mantener horarios regulares de comidas y combinar proteínas con fibra en cada ingesta contribuye al control del apetito. Para manejar la ansiedad por comer, se sugiere priorizar la hidratación con agua, café o té sin azúcar.

El consumo de alcohol puede agravar la esteatosis hepática, por lo que se recomienda su eliminación o ajuste según indicación médica. Los zumos de fruta, incluso naturales, concentran azúcares libres y son menos recomendables que la fruta entera. No existe evidencia científica sólida que respalde el uso de suplementos como tratamiento único. Pacientes con diabetes, hipercolesterolemia o en tratamiento farmacológico deben consultar a un profesional antes de realizar cambios dietéticos.

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Ejemplo de menú diario basado en evidencia:
– Desayuno: Tostada integral con tomate y aceite de oliva virgen extra o aguacate, acompañada de café sin azúcar.
– Media mañana: Yogur natural sin azúcar añadido con fruta entera.
– Comida: Ensalada con garbanzos, verduras de temporada y aceite de oliva, junto a pescado a la plancha.
– Cena: Verduras al horno con especias y proteína magra (pollo o tortilla), seguido de fruta.

La adherencia a largo plazo es clave para obtener resultados. Cambios progresivos, como sustituir bebidas azucaradas por agua o usar aceite de oliva en lugar de grasas saturadas, generan mejoras metabólicas. El seguimiento médico es esencial, especialmente en pacientes con comorbilidades como diabetes o dislipidemias.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**