La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica el síndrome de burnout como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico no gestionado. Según la entidad, se manifiesta en tres dimensiones: agotamiento físico y mental, desvinculación emocional del trabajo y reducción del desempeño profesional o personal.
La OMS identifica como factores de riesgo la falta de autonomía, el reconocimiento insuficiente y entornos laborales con alta demanda. Entre las causas frecuentes se incluyen la revisión de comunicaciones fuera del horario laboral, la acumulación de tareas sin reajuste de prioridades y la disponibilidad constante.
Los síntomas iniciales del burnout son fatiga persistente tras el descanso, dificultad para concentrarse, irritabilidad, dependencia de estimulantes y menor capacidad para disfrutar actividades cotidianas.
Para prevenirlo, la OMS recomienda establecer horarios específicos para gestionar comunicaciones, desactivar notificaciones durante períodos de concentración y negociar plazos y alcances de las tareas asignadas. En casos avanzados, sugiere informar a superiores sobre cargas de trabajo, horas laboradas y plazos, así como redistribuir responsabilidades o buscar apoyo profesional si persisten síntomas como ansiedad o insomnio.
La organización destaca que la prevención efectiva requiere equilibrio entre descanso, actividad física moderada y desconexión digital para mantener la productividad y el bienestar.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


