Efectos del consumo excesivo de café en el organismo según especialistas

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El café, consumido en cantidades moderadas, no representa riesgos significativos para la mayoría de las personas y puede integrarse en la rutina diaria. Sin embargo, su ingesta excesiva afecta diversos sistemas y órganos del cuerpo, dependiendo de factores como la sensibilidad individual, la cantidad consumida, el momento del día y la presencia de aditivos como azúcar u otros estimulantes.

La cafeína, principal componente activo del café, actúa como estimulante del sistema nervioso central al inhibir la adenosina, un neurotransmisor asociado a la sensación de fatiga. Cuando el consumo supera el umbral de tolerancia personal, pueden manifestarse síntomas como nerviosismo, irritabilidad, temblores leves en las extremidades y dificultad para mantener la concentración. Además, el exceso de cafeína puede interferir con la calidad del sueño, provocando insomnio, despertares nocturnos frecuentes o un descanso no reparador.

En individuos con mayor sensibilidad, un consumo elevado de cafeína puede incrementar los niveles de ansiedad y desencadenar cefaleas, ya sea por sobredosis o por síndrome de abstinencia. Estos efectos pueden influir en condiciones preexistentes de estrés.

En el sistema cardiovascular, la cafeína puede elevar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, especialmente si se consume en ayunas, en grandes volúmenes o en combinación con otras sustancias como nicotina o alcohol. La respuesta varía según la persona: mientras algunos individuos toleran varias tazas sin efectos adversos, otros pueden experimentar palpitaciones o taquicardia con dosis mínimas. Pacientes con arritmias, hipertensión no controlada o que toman ciertos medicamentos deben consultar a un profesional de la salud.

El aparato digestivo también se ve afectado por el consumo excesivo de café. Este puede aumentar la producción de ácido gástrico, agravar el reflujo gastroesofágico o irritar la mucosa estomacal en personas con gastritis. En el intestino, la cafeína acelera el tránsito intestinal, lo que en algunos casos provoca urgencia defecatoria. Su efecto diurético, aunque moderado en personas habituadas, puede contribuir a la deshidratación si no se compensa con una ingesta adecuada de líquidos.

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El metabolismo de la cafeína ocurre en el hígado, y su velocidad varía según factores genéticos, edad, estado de embarazo o interacciones con medicamentos. Esto explica por qué dos personas pueden presentar respuestas distintas ante la misma cantidad de café.

Los sistemas más afectados por el consumo excesivo de cafeína son el nervioso central, el cardiovascular, el digestivo, el renal y el hepático. Los síntomas más frecuentes incluyen alteraciones del sueño, ansiedad, palpitaciones y acidez estomacal.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**