Cultivar en casa puede bajar la cuenta del súper, pero solo cuando se eligen plantas con buen rendimiento y poco mantenimiento. Una verdura “rentable” suele cumplir varias condiciones, cuesta más en tienda de lo que cuesta producirla, da cosecha repetida, crece rápido y no exige muchos insumos. Cuando se acierta, el huerto funciona como una despensa que se repone sola.
¿Qué significa que una verdura salga barata en el huerto y cuándo no compensa?
El ahorro real no depende solo del precio del kilo en la tienda. También cuenta el coste de semillas o plantel, el espacio disponible (suelo o maceta), el agua y si hará falta un tutor o una malla. Además, el riesgo de plagas puede convertir una planta “barata” en una fuente de frustración. Y hay un punto clave que los expertos repiten como una especie de “labor de amor”, si la familia no consume lo cosechado, el ahorro se pierde por desperdicio, tiempo y cuidados que no se traducen en comida.
Las verduras que suelen devolver más cosecha por poco gasto
Entre las verduras más económicas de cultivar en casa suelen destacar las que producen durante semanas y permiten cortar solo lo necesario. En general, ese alto rendimiento compensa la inversión inicial en sustrato y algún soporte. Algunas se pueden sembrar directamente, lo que reduce el coste de arranque; otras agradecen el entutorado, porque mejora la ventilación, ahorra espacio y facilita la recolección.
Tomates cherry y pimientos: mucho valor en poco espacio
Los tomates tipo cherry suelen dar muchas piezas y, a menudo, resultan menos problemáticos que los de fruto grande. Al crecer, agradecen un tutor o una celosía, porque mantener la planta levantada reduce frutos dañados y hace más cómoda la cosecha. Además, al cortarlos con frecuencia, la planta se mantiene activa y productiva.
Los pimientos también suelen ser agradecidos. Muchos horticultores los consideran resistentes frente a problemas comunes, siempre que tengan riego constante y un suelo que drene bien. En cocina, rinden mucho, porque sirven para salteados, asados y guisos, así que es fácil que se aprovechen.
Judías verdes y pepinos: cosecha continua si se recogen a tiempo
Las judías verdes suelen ser una apuesta segura para quien busca resultados rápidos. Con frecuencia se siembran directo en el suelo, por lo que se evita comprar plantel. Si se recolectan a tiempo, siguen produciendo y llenan la cocina de vainas tiernas durante buena parte de la temporada.
En pepinos, el truco del ahorro suele estar en guiarlos en vertical. Así, la fruta no toca el suelo, se estropea menos y el huerto se ordena mejor. Además, el pepino tiene doble vida, se disfruta fresco y también en encurtidos, lo que ayuda a aprovechar excedentes.
Calabacín: la opción “siembra una vez y cosecha mucho” (con ojo a las plagas)
El calabacín destaca por su productividad. Una sola planta puede dar para varias comidas si se cosechan piezas jóvenes, porque ese corte frecuente anima a la planta a seguir sacando frutos. Aun así, conviene reservarle espacio, regar con regularidad y vigilar insectos habituales en cucurbitáceas para no perder la planta justo cuando empieza a rendir.
Ahorro fácil y a largo plazo: hierbas aromáticas y espárragos
No todo el ahorro viene de kilos cosechados. Las hierbas aromáticas, por ejemplo, se usan en pequeñas cantidades y en tienda suelen venderse en paquetes que se estropean rápido. Tenerlas a mano permite cortar lo justo y cocinar mejor sin comprar cada semana.
Con los espárragos, el enfoque es distinto. No dan resultados inmediatos, pero funcionan como una inversión, porque una vez establecidos pueden ofrecer cosechas de primavera durante mucho tiempo.
Romero y otras hierbas: sabor y menos desperdicio
Las hierbas suelen ser tolerantes y agradecidas. El romero, en particular, puede vivir como arbusto y sumar valor ornamental, con hojas perennes y floración discreta. En la cocina, lo mejor es el uso a demanda, se corta lo necesario y se evita el gasto repetido en paquetes que acaban en la basura. Ese menos desperdicio se nota al final del mes.
Espárragos: paciencia al principio y cosechas durante años
El espárrago exige paciencia al arrancar, porque necesita tiempo para asentarse. Después, su retorno se vuelve constante, con brotes cada primavera si el bancal se cuida bien. Para que funcione, conviene elegir variedades adaptadas al clima local y mantener el suelo suelto y limpio, así el esfuerzo inicial se convierte en cosechas repetidas.
Ahorrar en el huerto es más fácil cuando se priorizan cultivos de alto rendimiento y, sobre todo, cuando se planta lo que realmente se come. Lo más práctico suele ser empezar con uno o dos cultivos que encajen con la cocina de casa, observar resultados y ajustar la selección en la siguiente temporada.
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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.
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