El ajo contiene compuestos bioactivos como los dialil sulfuros y la alicina, que se activan al cortarlo o triturarlo. Estudios científicos, principalmente en modelos animales y observacionales en humanos, vinculan estos componentes con efectos antioxidantes y antiinflamatorios, aunque no se consideran tratamientos curativos definitivos.
La liberación de estos compuestos depende de su preparación. Picar o machacar el ajo y dejarlo reposar unos minutos antes de cocinarlo favorece la formación de sustancias que podrían reducir el estrés oxidativo y la inflamación. El calor excesivo puede degradar parte de sus propiedades, por lo que se recomienda una cocción moderada.
Investigaciones en animales indican que ciertos compuestos del ajo podrían ralentizar el envejecimiento celular al disminuir el daño oxidativo, además de mejorar la longevidad. En relación con la salud cerebral, estudios en animales sugieren posibles beneficios en procesos asociados al Alzheimer. En humanos, revisiones recientes asocian el consumo de ajo con un mejor control de la glucosa, marcadores metabólicos relacionados con la diabetes tipo 2 y niveles reducidos de triglicéridos.
Estudios en modelos animales también señalan un posible papel del ajo en la prevención de la sarcopenia, la pérdida de masa y función muscular asociada al envejecimiento. Sin embargo, la evidencia en humanos proviene mayormente de estudios observacionales, donde factores como la dieta y el ejercicio pueden influir en los resultados.
Se recomienda incluir el ajo en una dieta equilibrada, preferiblemente fresco y en cantidades moderadas. Su consumo excesivo puede causar irritación gástrica, acidez o interactuar con medicamentos anticoagulantes. Personas con trastornos de coagulación, diabetes, embarazo o bajo tratamiento farmacológico deben consultar a un profesional de la salud antes de aumentar su ingesta.
Síntomas como acidez intensa, dolor estomacal, moretones sin causa aparente o reacciones alérgicas requieren reducir su consumo y buscar orientación médica. El ajo no reemplaza tratamientos médicos, pero su inclusión regular en la dieta podría contribuir al envejecimiento saludable y al mantenimiento de la salud metabólica, cerebral y muscular.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


