El frizz o encrespamiento del cabello se produce cuando la cutícula capilar se desprende debido a la pérdida de humedad y la absorción irregular de agua ambiental. Este proceso altera la estructura de la fibra capilar, generando aspereza y volumen desigual. La porosidad del cabello influye en la intensidad del fenómeno, siendo más pronunciado en cabellos secos, dañados o expuestos a alta humedad ambiental.
Las causas identificadas incluyen:
– **Agua dura**: Los minerales como calcio y magnesio depositan residuos que obstruyen la hidratación. Se recomiendan champús quelantes y mascarillas hidratantes.
– **Fricción**: El roce con toallas, almohadas o ropa levanta la cutícula. El uso de materiales como microfibra o satén reduce el daño.
– **Calor excesivo**: El uso frecuente de herramientas térmicas aumenta la porosidad del cabello. Se sugiere aplicar protectores térmicos y finalizar el secado con aire frío.
– **Productos agresivos**: Ingredientes como sulfatos y alcoholes secantes eliminan los lípidos naturales. Champús suaves y acondicionadores ayudan a sellar la fibra capilar.
– **Exposición ambiental**: La radiación ultravioleta y la contaminación erosionan la superficie del cabello. El uso de sprays protectores o gorros mitiga estos efectos.
– **Clima extremo**: La humedad excesiva provoca hinchazón en la fibra capilar, mientras que la sequedad ambiental la deshidrata. Adaptar los productos a las condiciones climáticas es clave para mantener el equilibrio.
Para controlar el frizz, se recomienda:
– Lavar el cabello con agua tibia y evitar el contacto prolongado del champú con las puntas.
– Aplicar acondicionador de manera uniforme y enjuagar sin prisas para sellar la cutícula.
– Secar el cabello con presión, sin frotar, y evitar manipularlo mientras pierde humedad.
– Utilizar productos como *leave-in* o cremas anti-frizz según las condiciones ambientales.
Estas medidas contribuyen a mantener la cutícula alineada y reducir el encrespamiento.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


