Estudios científicos han analizado la relación entre la alimentación y la salud prostática, destacando la dieta mediterránea como un patrón asociado a la posible reducción de molestias urinarias en hombres. Este régimen, basado en el consumo de vegetales, pescado y alimentos fermentados, no sustituye el control médico profesional, pero podría influir en factores como la inflamación crónica y el estrés oxidativo, vinculados a hábitos alimenticios.
La evidencia sugiere que dietas ricas en antioxidantes y grasas saludables podrían contribuir a mitigar estos factores. Seis grupos de alimentos con respaldo científico por su posible impacto positivo en la salud prostática son:
1. **Verduras crucíferas y de hoja verde**: Brócoli, coliflor y espinacas aportan fibra y fitonutrientes. Se recomienda incluir al menos media porción en comidas principales.
2. **Frutas coloridas y tomate**: Frutos rojos, cítricos y uvas son fuentes de antioxidantes. El tomate, rico en licopeno, se sugiere consumir varias veces por semana, preferiblemente con aceite de oliva para mejorar su absorción.
3. **Legumbres**: Lentejas, garbanzos y alubias proporcionan proteína vegetal y fibra, lo que puede favorecer la saciedad y el mantenimiento de un peso saludable.
4. **Cereales integrales**: Avena, arroz integral y pan 100% integral mejoran la salud intestinal y ayudan a estabilizar los niveles de energía.
5. **Pescados grasos**: Sardina, caballa y salmón, ricos en ácidos grasos omega-3, se aconseja incluir al menos dos porciones semanales.
6. **Alimentos probióticos y fermentados**: Yogur natural con cultivos vivos, kéfir y chucrut pueden apoyar la flora intestinal.
Se recomienda moderar el consumo de ultraprocesados, harinas refinadas, azúcares añadidos y carnes procesadas, ya que estos se han asociado con mayores niveles de inflamación. Priorizar alimentos frescos y cocina casera puede tener un impacto positivo en la salud general.
Ante síntomas como flujo urinario débil, necesidad frecuente de orinar durante la noche o dolor, es fundamental consultar a un profesional médico. La alimentación actúa como complemento, no como sustituto del seguimiento clínico.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


