Hacer la maleta para un crucero tiene algo de puzle: todo parece útil, hasta que seguridad lo retiene en el embarque. La mayoría de navieras manejan listas muy parecidas porque priorizan tres cosas, evitar incendios, reducir lesiones y cumplir leyes en cada puerto. También conviene recordar un matiz: una norma del barco puede ser menos estricta que la del país que se visita. Por eso, antes de salir, vale la pena revisar reglas del itinerario y de la compañía.
Objetos que se consideran armas o que pueden causar daños
En un crucero, la intención no pesa tanto como el riesgo. Si un objeto parece un arma, o puede usarse como tal, el control suele actuar igual. Por eso se restringen desde armas y réplicas hasta ciertos utensilios cortantes, e incluso equipamiento deportivo que pueda golpear o perforar.
Armas de fuego, réplicas y munición, incluso juguetes realistas
No se permiten armas de fuego ni munición, y la prohibición suele incluir réplicas. Entran aquí artículos que a veces se ven como “inofensivos”, por ejemplo pistolas de aire comprimido, de balines, de airsoft, o juguetes que parecen reales (incluidas algunas pistolas de agua con diseño muy fiel). El motivo es claro: control de seguridad a bordo y en puertos. Lo habitual es la confiscación; según la política, el objeto puede quedar retenido para entrega al final del viaje, o no devolverse.
Cuchillos grandes, tijeras robustas y navajas abiertas
Las hojas grandes y las tijeras robustas pueden quedar retenidas porque se consideran potencialmente peligrosas. A veces se toleran tijeritas de uñas y hojas pequeñas (con límites que suelen rondar unos pocos centímetros), pero la decisión final la toma seguridad. Si hay duda, no compensa arriesgarse a perderlo en el control.
Riesgos de fuego y electricidad dentro de una cabina
Un incendio en un barco es una emergencia seria, por eso las navieras aplican normas estrictas. En cabina se limitan objetos que generen llama, calor o sobrecarga eléctrica, incluso cuando se usan “solo un minuto”.
Fuegos artificiales: bengalas y cualquier explosivo
Petardos, fuegos artificiales y cualquier explosivo se consideran de alto riesgo. Muchas compañías también restringen bengalas o artículos pirotécnicos de señalización. La razón es directa: evitar chispas, humo y explosiones en espacios cerrados, además de problemas en inspecciones portuarias.
Velas, incienso y aparatos con resistencia como planchas y vaporeras
La llama abierta no pasa el filtro, así que velas (también las de cumpleaños) e incienso suelen estar prohibidos. En el mismo grupo caen aparatos con resistencia o calor: planchas, vaporeras, hervidores, cafeteras portátiles, mantas térmicas o similares. El barco suele ofrecer alternativas, como lavandería o planchado, y las celebraciones con velas se gestionan con el equipo de comedor para mantener el control del riesgo.
Cosas que suelen confiscar por reglas de operación: salud y leyes en puertos
Algunas restricciones sorprenden porque no suenan “peligrosas”. Aun así, responden a control sanitario, consumo responsable y cumplimiento de normas internacionales.
Alcohol y bebidas fuera de los límites permitidos
Muchas navieras limitan lo que se puede subir porque ya hay oferta a bordo y necesitan control sanitario. Un ejemplo típico es permitir una botella de vino o champán y una cantidad acotada de refrescos (a menudo se menciona un paquete de latas), pero cada compañía cambia el detalle. Lo que excede el límite suele retenerse para entrega posterior, o no se autoriza.
Drogas, marihuana, CBD y medicamentos sin receta o sin envase original
Se aplican leyes federales e internacionales, no solo las del lugar de origen del pasajero. Por eso la marihuana (medicinal o recreativa), productos con THC o CBD (aceites, gomitas, cremas, vapeadores) pueden causar problemas en el embarque o en un control en puerto. Con medicamentos, lo más seguro es viajar con receta, envase original y documentación médica si corresponde.
Drones y equipos que generan conflictos a bordo, como walkie-talkies
Los drones y juguetes voladores se restringen por seguridad y privacidad, y también por normas de algunos destinos. Por otro lado, ciertos walkie-talkies, radios y equipos inalámbricos pueden interferir con comunicaciones del barco, por eso se limitan. En la práctica, suele funcionar mejor usar la app de mensajería del crucero o acordar puntos de encuentro.
Revisar la lista oficial de la naviera y las reglas de cada país del itinerario evita sorpresas y pérdida de tiempo. Empacar pensando en seguridad y en riesgo de fuego simplifica el embarque. Si hay una necesidad médica o para bebés (por ejemplo leche o agua destilada), conviene consultarlo antes y llevar justificación, así el viaje empieza con calma y sin confiscaciones.
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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.
Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional
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